JORGE "LA FLECHA" ZARAGOZA
(PAGINA EN CONSTRUCCION)
Jorge "La Flecha" Zaragoza es sin duda alguna uno de los deportistas más sobresalientes en la especialidad del basquetbol, en el estado de Chihuahua. Su orígenes deportivos se localizan en sus tiempos estudiantiles en la Normal Rural "Abraham González' de Salaices, Chih.
La Asociación de Exalumnos de la Normal de Salaices, A.C. le rinde merecido homenaje y reconocimiento incluyéndole en su Portal. Les compartimos testimonios y referentes documentales que certifican las aportaciones que Jorge Zaragoza ha realizado a favor de la memoria de nuestra querida Normal.
JORGE “La Flecha” Zaragoza
Apuntes Biográficos
La familia Zaragoza Martínez, llega a Delicias, donde se asentó en 1946.
Durante su corta estancia en la vigorosa población, se vieron bendecidos por el arribo de Jorge Anacleto y cuando éste cumplió dos años regresaron a Durango, donde nacerían Antonia y Socorro.
Cursó su educación elemental en la Escuela Primaria Artículo 123. Continúo en la Secundaria Por Cooperación. Ahí, en la solitaria y rústica cancha escolar, ante un tablero y un aro mal hechos, empezó a cascarear, a introducirse en el deporte que marcaría su vida.
En 1964, una vez dueño de su certificado de secundaria y siguiendo el ejemplo de la tía Florencia, se inclinó en la carrera magisterial.
En la Normal del Estado Luis Urías Belderrain, fueron aprobados, en la histórica Escuela Normal Rural de Salaices, atraídos por algunas canonjías adicionales a las del estudio: hospedaje y alimentación asegurados.
Fue invitado a practicar basquetbol, reviviendo sus primeros pasos dados en sus días de primaria.
“Es que yo no sé jugar, no sé jugar”, su hado padrino Luis Rentaría le insistía: “Ya mides casi 1.90, tienes, debes entrenar. Te veo madera. Le hizo caso y empezó a ensayar los tiros, a ensayar los tiros durante las largas horas, a trotar en los barbechos y a hacer pesas con botes llenos de cemento.
Y su físico se alzó hasta el 1.92 y embarneció pasando de los 78 a los 90 kilos. En 1965 fue aceptado en el equipo de la escuela, donde ocupó la posición de poste o centro, saliendo a jugar primero a poblaciones vecinas como Parral y Jiménez, y después a campeonatos nacionales de normales rurales de varias partes del país. En 1966 se trajeron el cetro de Panotla, Tlaxcala, y un año después volvieron a triunfar, ahora en Palmira, Morelos.
En 1966, resultaron subcampeones en Primera Fuerza B, donde fue seleccionado para ir al Campeonato Nacional del año siguiente en Aguascalientes. en 1967, fue nominado el jugador más valioso durante el Campeonato Estatal de Primera Fuerza B en ciudad Juárez. Además, fue elegido para jugar el Campeonato Nacional de Durango, donde nuevamente fue el más valioso, coronándose su equipo con más de 100 puntos anotados en todos los juegos, récord que permanece imbatible.
La obtención de su título de maestro normalista, algo que lo hizo regresar, graduándose el 24 de junio de 1967. En septiembre se estrenó como profe ante grupo en la Escuela Primaria Ignacio Zaragoza.
Empezó a repartir su tiempo entre sus obligaciones magisteriales y las duelas, ingresando como miembro del equipazo de la Normal. Competían en la Liga Municipal de Primera Fuerza contra trabucos como el de la Universidad Autónoma de Chihuahua y la YMCA.
Sus buenas actuaciones llamaron la atención del entrenador Pedro Barba y en 1967 lo eligió como miembro de Los Dorados de Chihuahua de la UACH.
En 1968, Los Dorados fueron convocados a representar a México en un certamen en la República de El Salvador. En esa salida fue llamado a incorporarse a la Preselección que competiría en la justa olímpica. Grupo, dirigido por Lester Lane y con Gustavo Saggiante como asistente, lo concentraron en el Centro Deportivo Olímpico Mexicano con el resto del Preselectivo.
En febrero de 1968, acudió al Campeonato Nacional celebrado en la Arena México del Distrito Federal, contribuyendo para que Chihuahua obtuviera el segundo lugar.
Como parte de la preparación a la Olimpiada, la Preselección emprendió una gira a Europa, donde duró mes y medio jugando en duelas de España, Portugal, Italia, Grecia, Rusia y Yugoslavia.
Aprovechó la oportunidad de que su trabajo tenía lugar en el turno vespertino para inscribirse en la UACH, en la carrera de Educación Física, alcanzándole el tiempo para representar a su Estado en 14 Nacionales, dejando su nombre grabado entre los basquetbolistas estelares del país.
En 1970, en Torreón, Coahuila, se casó con Olga Martínez, una de sus ex condiscípulas de la UACH, también basquetbolera. Allá les nació Sandra Verónica, quien al tiempo seguiría los pasos de sus papás convirtiéndose en destacada jugadora.
Actualmente jubilado, distribuye su tiempo entre Chihuahua y El Paso. Jorge Anacleto, quien como buen deliciense, tierra donde nacen hombres valerosos, no le tiembla la voz para identificarse con sus dos nombres.
Aquí algo más del perfil de nuestro biografiado. . .
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