ASOCIACION DE EXALUMNOS DE LA ESCUELA NORMAL RURAL DE SALAICES, A.C.
OBRA LITERARIA DEL PROFR. RUBÉN DOMÍNGUEZ MORALES
RUBEN DOMINGUEZ
El profesor Rubén Domínguez Morales egresó como maestro el 26 de junio de 1959 de la Escuela Normal Rural “Abraham González” de Salaices, Chih. y por ciertas circunstancias o por un “golpe de suerte”, dice él, logró que su orden de presentación fuera a la Zona 16 con cabecera en Delicias, ciudad en la que él vivía.
Lo normal sería que su inicio profesional fuera en alguna comunidad de la Sierra Tarahumara, como fue el caso del resto de sus compañeros.
Esta zona escolar abarcaba los municipios de Rosales, Meoqui, Julimes, Saucillo y Delicias. Fue adscrito como profesor en la comunidad de San Valentín, municipio de Rosales, donde funcionaba una escuelita rural de nombre “Oralia Méndez”, unitaria con primero, segundo y tercer grado.
A partir de septiembre de 1960 ingresó por cambio a la Escuela “Ricardo Flores Magón” de Loma de Pérez, con organización completa. Por cuestiones políticas, y a raíz de una huelga estatal de la Sección 8 del SNTE en 1967, laboró en la escuela “Rafael Ramírez Castañeda” hasta 1970.
En enero de 1970 le ofrecieron la fundación de la Escuela “Emiliano Zapata” de la Colonia del Empleado. Ahí fungió como director con grupo hasta octubre de 1973.
Ese mismo mes, octubre de 1973, se hice cargo de la dirección técnica de la Escuela Primaria “Abraham González”, turno matutino, con 13 grupos. En esa escuela trabajó poco más de 22 años. En 1995 desempeñó una comisión en la Subcoordinación de Carrera Magisterial, encargándose del nivel primaria.
Simultáneamente tuvo la oportunidad de desempeñar otros trabajos:
. 1966-1976: Fundador, socio y profesor del Instituto Comercial Deliciense.
• 1971-1981: Catedrático en la Escuela Secundaria Nocturna del Magisterio No. 7.
• 1980-1985: Catedrático en la Preparatoria Activo 20-30.
• 1972-1976: Catedrático en los cursos intensivos de verano en la Escuela Normal Superior José E. Medrano, con materias de Geografía. A ella ingresó gracias al apoyo del Profr. Jesús Bañuelos García.
• 1979-1989: Escuela Secundaria Federal Leyes de Reforma, turno vespertino, con 14 horas clase en las materias de Ciencias Sociales.
• 1992-1996: Participó en la fundación de la Extensión de la UPN en Cd. Delicias, como asesor de un grupo y después de dos.
Estudios: Normal Básica de 3 años, Normal Superior en cursos intensivos durante 6 años; Licenciatura en la Universidad Pedagógica Nacional.
Su documento de jubilación tiene fecha del 16 de enero de 2002. Trabajó 42 años, 4 meses y 15 días dentro del sistema educativo.
Su pensamiento: “El espíritu normalista, la vocación y las ganas de servir no son propicios para acumular riquezas materiales”.
EL CASCO VIEJO 
Era el mes de marzo del año 2007; el cielo intensamente azul refulgía lleno de luz; el tiempo se antojaba favorable, el canto melódico de las aves alegraba el momento, la pelusilla de los álamos se esparcía como pequeños copos de nieve, el ambiente se impregnaba con el aroma característico de los truenos y los pinos que se yerguen altivos y cuyas siluetas se asemejan a fieles centinelas, centinelas que en un tiempo fueron testigos mudos de épocas pasadas.
El sol de la mañana caía sobre el edificio de la antigua Normal; el aire, aún fresco, se sentía a través de los largos pasillos donde las golondrinas, expertas arquitectas, construían sus nidos llevando trozos de lodo, dando poco a poco forma a la morada que cobijará a los nuevos polluelos, que más adelante serían la nueva generación.
Qué ironía, la única generación que en la actualidad sale de esa escuela, de ese casco viejo, que con sus sólidos y fuertes muros, se niega a sucumbir a pesar de tener ochenta años de antigüedad.
Su estilo de construcción, según dicen, tiene la forma de una llave, pero se asemeja a una gran nave abandonada en el espacio, donde la soledad, el silencio y el recuerdo son sus pasajeros.
Sentado en la base del monumento a la bandera y frente a ese edificio, lejos del bullicio y del ajetreo que impone la sociedad y el incesante torbellino de la vida urbana, ahí sentado quería formar parte de aquella quietud, absorto en mis pensamientos; la memoria emocional traspasaba las fronteras del tiempo, la nostalgia y los recuerdos se entrelazaban para dar cabida a los tiempos lejanos que viví como estudiante en esa escuela.
Ahí enfrente estaba aquella fachada pintada de blanco con el nombre que le dio fama en el ámbito educativo y deportivo; sus amplios dormitorios, con esos adefesios llamados módulos que posteriormente se construyeron; con esos corredores de techos altos que daban frescura en temporadas de verano; con las aulas, donde tantos y tantos jóvenes se formaron como profesores en la teoría y en la práctica.
Un recorrido por aquellos desolados muros hace evocar momentos inolvidables que muchos vivimos en épocas lejanas.
El comedor, donde se acomodaban fácilmente más de doscientos comensales, era donde se celebraban las reuniones de la comunidad escolar escolar para dar la información de los acontecimientos ocurridos o para tomar los acuerdos necesarios para el buen funcionamiento del plantel.
Se recuerda aquella solicitud de los integrantes de la Banda de Guerra en donde pedían un poco más de ración alimenticia y, cosa rara, se les otorgó. A partir de eso se les catalogó como: Esos que quieren un chile más.
El comedor cobijó los viernes sociales, las tardeadas en que, al compás de la música del tocadiscos, se bailaba con las muchachas del pueblo, las corridas, pasos dobles, danzones y otras más fueron las melodías donde se aprendió a bailar.
Ahí mismo, en el comedor, se efectuaron los exámenes de algunas materias como el inglés y que aprovechando el momento en el que el profesor supuestamente leía el periódico, no faltaba quien deslizara una hoja por debajo de una de las puertas para que inmediatamente un equipo de expertos contestara, para luego regresarla.
A la hora que el profesor entregaba los exámenes con su calificación, nos decía: A ver Leopoldo, te sacaste un diez en la prueba, ¿estás conforme con un siete? Y éste contestaba un poco compungido, sí, maestro. El maestro seguía su perorata que a todos nos agradaba.
Los viernes sociales y los festivales de fin de cursos, así como el baile con una orquesta de Torreón, tuvieron como escenario el foro y el comedor. Hoy ese gran salón no tiene uso, solamente se utiliza para las reuniones de exalumnos que realizan una misión casi imposible, la de darle vida a este casco viejo.
Por el corredor derecho, rumbo a la salida para dar vuelta al pasillo de la izquierda, se ve donde colgaba la campana, aquella campana que su tañido era el aviso de que se abrían las válvulas del tinaco para el agua corriente.
Más adelante está el dormitorio norte, en donde pasé mi último año antes de egresar; recuerdo los momentos que viví bajo ese techo, el piso de machimbre, las camas individuales, los altos ventanales; ahí convivíamos más de cincuenta alumnos como si fuéramos hermanos, una gran familia que en la noche, momentos antes de que apagaran la luz, escuchaba las historias que algunos contaban, los problemas económicos, los chistes, los requiebros amorosos de las novias, los planes para cuando se estuviera trabajando.
Había un compañero que imitaba la voz de varios de los empleados, principalmente del encargado del establo, el velador y el mecánico; le daba por escenificar un juego de básquetbol con las voces de ellos. Era una atracción de la que todos nos reíamos.
Vino a mi memoria las notas aquellas de la banda de guerra que con sus toques de levante inundaban la quietud de la mañana a las cinco y media. También recordaba al Profr. Pallares como maestro de guardia, que llegaba al dormitorio con su fuerte voz: ¡A ensillar cabbrrones! (Así pronunciaba la sílaba bro) ¡Arriba! Ustedes necesitan un chile de toro para levantarse, ¡Arriba! Y dejen de meter velocidades.
Otro maestro de guardia que era yucateco nos levantaba así: Jóvenes, jóvenes (lo pronunciaba con g), ya es hora de que las mariposas eleven su vuelo para libar el néctar de las flores. Que pend.....s. Siempre le sobraban trompetillas.
Seguí mi camino hasta el patio de la lavandería donde estaban aquellas rústicas lavadoras horizontales elaboradas con madera, que funcionaban con electricidad; ahí mismo las señoras trabajadoras se daban a la tarea de la planchada.
Seguí por el pasillo de la cocina hasta llegar a la panadería y darle un vistazo a lo que fuera el barrio chino (estrecho pasillo con pequeños cuartos).
Atrás de la escuela, la enfermería, donde vivía el “promo” con su familia. La biblioteca, los baños, la peluquería y la alberca, todo ello en ruinas; es un casco viejo que ha caído en estado de coma con alguna esperanza de un día poder recuperarse. Su medicina son aquellos exalumnos que año con año se reúnen.
LA HUELGA
De febrero de 1954 hasta junio 1959, que fue el período en que cursamos secundaria y normal, hubo dos movimientos de huelga, el de 1954 y el de 1956. El primero fue en contra del director de la escuela, Profr. José Leyva Aguilar; se le acusaba de malos manejos de las partidas económicas que recibía de la federación, además del uso indebido de los recursos ganaderos de la escuela.
En razón a lo anterior se escuchaba una tonadilla dedicada al director: Gritan los chivos desde chiverizas, ¡Amarren al coco! Que nos hace trizas. Tírolo, tírolo, tiroliroliro, tírolo, tírolo y tirolirolá. (Con la tonada del piojo y la pulga).
Por este motivo, en reunión de la sociedad de alumnos “Corazón y Acero”, se acordó suspender clases y poner la bandera rojinegra en protesta por las irregularidades del ciudadano director y solicitar su renuncia o su cambio.
La gran mayoría aceptó el movimiento y, como siempre ocurre en estos casos de protestas, hubo algunos alumnos de profesional que no aceptaron, no llegaban a quince pero ya tenían un nombre: “Los divisionistas”.
En la huelga se suspendieron todos los apoyos económicos del gobierno (ménd...), pero el Comité ya se había preparado llenando la Junta de Raciones para varias semanas. Fue un movimiento con protestas pacíficas, no se bloqueó la carretera federal, ni se secuestró ningún camión repartidor, como en la actualidad lo hacen en las Normales Rurales, claro, eran otros tiempos y otros gobiernos; con eso de la disolución social nos tenían fritos...
El movimiento se inicia en mayo de 1954, cuando aún el calendario escolar era tipo “A” y termina en julio del mismo año, (tres meses sin clases). Las guardias de vigilancia estaban organizadas de manera que en todo ese período la escuela estuvo al resguardo de los alumnos.
La planta de luz, la junta de raciones, la cocina, la panadería, el establo y todas las instalaciones ganaderas, los pozos y el estanque, el frente del edificio y, por supuesto, el tinaco y los accesos al plantel. En todos estos lugares siempre había vigilancia por los alumnos comisionados.
A pesar de estar en primero de secundaria, pronto me relacioné con algunos líderes que me comisionaron, junto con otros compañeros, para cuidar el tinaco. Nos instalamos en el segundo piso con nuestros colchones, ahí fue nuestro dormitorio durante el movimiento.
Asistimos a una reunión secreta con algunos compañeros, estando presentes los del Comité de Huelga. El presidente, Aurelio Vera, tomó la palabra y dijo:
-Compañeros, los hemos citado a esta reunión para ponernos de acuerdo y realizar una acción en contra de los “divisionistas”.
Todos guardaron silencio, sin saber de qué se trataba. Uno de ellos preguntó:
-¿Qué pasó con esos divisionistas?-
Y el presidente, que se veía bastante enojado, contestó:
-Esos hijos de la china Hilaria la noche de ayer entraron a la cocina y ¿saben qué hicieron?-
Y todos en coro:
-¿Qué fue lo que hicieron?-
El presidente, aún más enojado, dijo:
-Estos cabrones metieron sus instrumentos puñeteros en las marmitas del agua con que se hace la comida, y según se cree, se orinaron y quien sabe que otras cosas-.
Esto enardeció a los presentes, que inmediatamente querían ir a partirles la moder. Ya estaban queriendo salir cuando el líder los detuvo:
-¡Espérense, espérense, calmados todos!, vamos a calmarnos y a escuchar al compañero Laurentino-.
Todos volvieron a sus asientos para escucharlo:
-Miren, lo que se trate aquí, todos pico de cera, nada de platicarle a nadie, se trata de que esta noche, después de las doce, pasarán uno por uno al cuarto del Comité Ejecutivo en el barrio chino, sin que los vayan a ver,. Ahí recogerán un frasco con un ácido que pudre la ropa y otras cosas, está rebajado al diez por ciento; tengan mucho cuidado, no se vayan a quemar-.
-Ya cuando tengan su frasco, van ir sigilosamente según donde les toque, a derramarlo. Estos son los lugares: los casilleros de cada uno de los divisionistas, la ropa que está cerca de la cama. No vayan a cometer la burrada de hacer ruido ni tampoco derramar en el cuerpo de ellos-.
Al compañero "gallo" y a mí nos tocó la peluquería, donde el alumno Basilides Arellanes, peluquero de la escuela, tenía su ropa. Quitamos el esprín de la ventana, forzándola sin hacer mucho ruido, una vez adentro rociamos el ácido en la ropa y en un traje, cuidando no dañar lo que era propiedad de la escuela. El "gallo" comentó:
-Ahora si ya no te pondrás catrín, hijo de la mala vida-.
Otro día en la mañana fue un relajo. Los divisionistas andaban bien enchinchados, inclusive hubo conato de broncas con otros alumnos; exigían que se castigara a los culpables y que les pagaran los daños. No hubo eco a sus protestas, eran muy pocos, pero eso motivó que las autoridades de la escuela pidieran un pelotón de soldados de la plaza de Parral, que se instaló en la casa de solteros, frente al edificio, colocando una ametralladora.
El movimiento continuó sin importar la presencia del ejército, los soldados no se metían para nada, hacían sus rondas en la noche por toda la escuela revisando que no hubiera armas. (Apenas había para comer, ni quien se preocupara por tener un arma).
Los soldados quisieron revisar el interior del tinaco; en la entrada se encontraron al compañero Manuel González Solé, alías “El Capi” sobrino del encargado de la plaza, un coronel, así que ni se molestaron en subir a revisar. En tiempos de hambre no hay que andar solo.
La situación se agudizaba por la falta de raciones; se optó por dar permiso a algunos compañeros para que se fueran a sus casas por mientras, sólo a los que vivían en los poblados vecinos: Talamantes, El Valle, El Pueblito, La Porreña, San Juan, San Felipe, Santa María, Villa López y el Porve.
Los que se quedaban de guardia, unos comían en la escuela y otros en el pueblo de la Ex Hacienda. Por mi parte, no me preocupaba, me iba a comer con uno de mis mejores amigos, el siempre sonriente "Filigrana", un joven de la misma edad, moreno, de pelo negro lacio, de mediana estatura; era un tipo fuerte con una personalidad que pronto se ganaba la amistad y el cariño; parecía té de manzanilla, a todos les caía bien.
El hambre era canija y canina, los elotes de las tierras de la escuela, la leche de las vacas y las cabras, y las gallinas, mitigaban las necesidades alimenticias de unos pocos que se arriesgaban a ser expulsados.
Como sucede siempre en estos casos, la huelga se levantó después de que se llegó a un arreglo. Cambiaron al director y algunos dirigentes de la huelga tuvieron que irse a otra escuela y, por supuesto, algunos divisionistas por su propio bien también emigraron. Todo volvió a la calma y de nuevo a clases.
Se cantaba una tonadilla que decía: Se va el coco Leyva, se va de esta escuela, se lleva a la teca, que buena mujer...
Al término de la huelga las autoridades de la Secretaría de Educación, con la Dirección General de Administración y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, por medio de su Departamento de Vigilancia de Fondos y Valores, pasaron revista extraordinaria de administración y entrega del edificio al nuevo director, Profr. Manuel Gómez Solache.
Esto sucedió el 13 de julio de 1954, con el levantamiento de las listas de los alumnos y del personal de la escuela y con las firmas y sellos oficiales. Así quedaron registradas:
Tercero Profesional con 9 alumnos, Segundo, con 14 y Primero con 19. En el ciclo secundario: Tercero, 30 alumnos, Segundo, 37 y Primero 61 y, por último, el grupo complementario correspondiente a Sexto Grado con 25 alumnos, haciendo un total de 195 estudiantes becados.
El personal estaba integrado por 15 catedráticos, tomando en cuenta a los dos directores, 31 empleados de base y 4 en lista de raya, que sumados daban un total de 50 personas.
Quién no recuerda a la maestra Esther Vergara Rogero, a los maestros Armando Rivera Páez, José Avitia Domínguez, Alberto Ramírez Gutiérrez, Guillermo Muñoz Acosta, Pablo Ruiz Fernández, todos ellos, catedráticos profesionales que ganaban novecientos pesos mensuales.
No crean que se me ha olvidado otro gran maestro, el Profr. Jesús Pallares Flores, que a pesar de que aún no tenía los estudios correspondientes, era, si no el mejor, sí el más amigo, el más comprensivo, el más mal hablado y posiblemente el único que se daba el lujo de pasar lista con algunos apodos.
Él tenía dos plazas, Inglés y Música, y ganaba mil ciento treinta y siete pesos. Los demás sueldos eran muy bajos. El médico de la escuela, Dr. Francisco José Ochoa Cauz, que vivía en el Valle de Allende, ganaba quinientos cuarenta y seis pesos. (Era como echarse una liebrita).
Los empleados más conocidos fueron Lenchita Arrieta, Cuca Samaniego, Amada Lira, Atilana Barajas, Roberto Mendoza, Ramón Camacho, Roberto Salcido -el maestro panadero-. Ellos ganaban menos de 300 pesos al mes. El vaquero ordeñador, ciento cincuenta pesos al mes, ¡Cinco pesos diarios! Era empleado de raya.
Hubo otra huelga en 1956 que duró de marzo a mayo, donde se pedía aumento en la cuota de la ración, en el “PRE”, la dotación de un camión y mejores condiciones de vida para los alumnos.
Los compañeros José Ángel Aguirre, Francisco Salazar, Andrés Rentería, Elzar Holguín, Blas Molina y Manuel Martínez tuvieron que viajar para apoyar a las compañeras de la Escuela “Ricardo Flores Magón”, en la colonia del mismo nombre.
De está huelga no tengo muchos datos, recuerdo que junto con dos compañeros del D.F. (Daniel y Antonio, los mexicanos), nos tocó vigilar el corral de las vacas, y para tal cosa tuvimos que construir una especie de carpa con cartones y madera. Esta carpa estaba en la azotea del cuarto de la pastura. Ahí dormimos toda la huelga.
LA TIA MARGARITA
La tía Margarita quedó viuda a los tres años de casada, su esposo fue asesinado. Él trabajaba en la mina “La Prieta” en Parral.
Un día, cuando salió de la mina, se dirigió a la cantina de su preferencia; estaba en la barra cuando oyó que alguien lo llamaba por su nombre: ¡Andrés Primero! (Primero era su apellido) y al voltear éste hacia la puerta de entrada sólo vio los fogonazos de unos disparos de pistola. Ahí cayó muerto por necesidad y por viejas rencillas.
La tía nunca se volvió a casar y su hijo de dos años, llamado también Andrés, quedó huérfano de padre.
Ella estudió para maestra en la Escuela Normal del Carmen de la colonia Ricardo Flores Magón, Chih.; fue condiscípula del Profr. Agustín Méndez Rosas.
Villa Matamoros (Los Charcos) fue el lugar donde primero trabajó como maestra. En unas vacaciones de navidad, fue a la casa de mis padres y al platicar con ellos les preguntó qué pensaban hacer con este muchacho (ahora yo), que ya estaba muy grande y no tenía un futuro asegurado. Llegaron al acuerdo de que me fuera con ella una temporada para repasar contenidos de sexto grado; ya habían pasado más de dos años que yo había salido de la primaria.
Todo enero de 1954 estuve estudiando una enciclopedia de sexto grado, principalmente lo que se refería a aritmética y geometría.
En una fría mañana del 31 de ese mes partimos rumbo a Salaices para presentar el examen de admisión, llegamos al medio día. La escuela era de una blancura excepcional, con jardines, un gran tinaco y un monumento a la bandera: Eso fue lo primero que pude observar. Había como cien alumnos sustentantes. (En el año 2002, en la Normal de Saucillo, había más de mil jovencitas contestando el examen para quedarse únicamente 110).
Al llegar a la escuela no sentía ese ánimo característico que se siente cuando se va a conocer un lugar por primera vez. Pensaba que la escuela era de agricultura, y de agricultura estaba hasta el tope y no era lo que yo quería; al fin de cuentas en esa edad no sabía lo que quería, eran muy pocas las ganas y el hambre que llevaba era mucha.
La tía Margarita inmediatamente entregó los documentos que se requerían para presentar el examen de admisión (entre ellos comprobar que aún no cumplía los quince años); por ese documento no hubo problema.
Nos invitaron a comer, pasamos al comedor, que era un barullo y sonar de trastos de aluminio. Un par de huevos estrellados que parecían de plástico, sopa de arroz, frijoles graneados (balas) y tres tortillas (discos).
El examen fue en la tarde, la tardanza para dar los resultados fue agobiante, todos inquietos y desesperados, ya era tarde y las velas encendidas por los corredores parecían luciérnagas perdidas en la oscuridad.
Cuando caminaba por un corredor, un señor me preguntó:
-¡Oye muchacho! ¿Cómo te llamas?-
Le dije mi nombre, luego preguntó por el apellido y yo se lo dije con mucha timidez; el señor que era nada menos que el director de la escuela, expresó:
-¡Ya fregaste paleta!–.
Poco incrédulo pregunté:
-¿Y eso qué quiere decir?-
-¡A qué muchacho este!-, dijo el director, y agregó:
-Pues quiere decir que te quedaste-.
Salí corriendo y ni siquiera le di las gracias.
La primera semana de clases yo andaba como pez fuera del agua, era difícil adaptarse al nuevo entorno; en ocasiones no alcanzaba butaca en el aula pues había más de 60 alumnos en primero de secundaria, todos hijos de ejidatarios, jornaleros, obreros, zapateros y hasta de mineros.
Como siempre, entre nosotros hubo un prietito en el arroz que no era tan pobre como los demás, Maximiliano Silerio Esparza, oriundo de Rodeo, Dgo., que después de que terminó tercero de secundaria se dio de baja para buscar otros horizontes; tenía la forma ($) de hacerlo.
Años más tarde logró la candidatura para gobernador de su Estado y la ganó gracias a su partido político, ya saben cuál. Nunca quiso nada con sus compañeros de generación, menos con la escuela que le dio abrigo durante tres años. (Ojalá y me equivoque).
Dejemos ese prietito en el arroz y sigamos con el relato de mi llegada a esa escuela, que para mi era de agricultura y a la agricultura ya le había dado un entre.
No alcancé casillero para colocar mis pocas pertenencias, mientras las guardé en mi pequeño veliz de hojalata. Con la ayuda del carpintero logré construir uno de madera, con tres divisiones y dos puertas.
Pronto me asignaron un lugar en la lavandería, con el número 96, donde sería colocada mi ropa después de lavada y planchada.
Poco a poco me fui adaptando, casi no tenía amigos, el carácter introvertido no daba oportunidad para eso, era un adolescente de 16 años (mi edad real) venido del medio rural y sufría esos cambios propios de esa edad:
Diferentes estados de ánimo, apatía, irritabilidad, tristeza, pensamientos encontrados, algunas fallas en el aprovechamiento académico, principalmente en matemáticas. Lo que no tenía era insomnio ni trastornos de apetito, comía poco, sí, pero debido a lo escaso de la ración que el gobierno daba a cada estudiante.
El horario era tipo militar: de 5:30 a 6:00, levante, con tambores y cornetas; de 6:00 a 8:00, clases, de 8:00 a 9:00, desayuno, luego clases hasta el medio día y después de comida a desarrollar las comisiones asignadas. La tarde para estudiar y antes de que apagaran la luz de la planta (22:00) se debería estar en el dormitorio.
La escuela contaba con cuatro dormitorios, el sur y centro sur, hacia el lado derecho del edificio; el norte y centro norte, hacia el lado izquierdo. Cada dormitorio contaba con más de 50 catres con sus respectivos colchones. Mi dormitorio era el centro sur, frente a los pinos que daban al jardín principal.
Todo marchaba como un reloj y pronto llegaron las vacaciones de primavera para salir a visitar a la familia a la casa, donde lo esperaban sus padres que vivían de renta en un cuarto de 4 x 4.
Las dos semanas las aprovechaba para trabajar en el campo, el salario mínimo de esa época era de diez pesos por ocho horas de trabajo, cosa que dolía mucho el pensar en la pobreza extrema en que se vivía.
Al regresar a la escuela siempre buscaba una forma de ganar algún peso que sirviera para mis gastos personales. Mi madre a veces mandaba ropa y algo de comer. Había una cantidad de dinero que el gobierno daba a cada estudiante becado, esto sucedía cada mes y se le llamaba “PRE”, consistente en $20.00, que la mayoría de las veces el alumno no recibía, la razón de esto, juntar todo el “PRE” para los gastos de la clausura.
Quiero rendir justo agradecimiento a la tía Margarita, hermana de mi madre, por influir y apoyar mi decisión de estudiar para profesor. Los jóvenes actuales son más aventados y arriesgados, pero muchos no saben cuál va a ser su futuro y lo peor, no aceptan las sugerencias de los familiares.
NUESTRAS RAICES
Profr. Rubén Domínguez Morales

I N T R O D UC C I O N
Siempre tuve la idea de elaborar un árbol genealógico de la familia para que nuestros descendientes (hijos, nietos, bisnietos, etc.) tuvieran los nombres de los familiares. La idea era muy buena y agradable, siempre y cuando ellos se interesaran en las cuestiones de su origen.
Al paso del tiempo, opté por tramitar mi jubilación en el magisterio
Y a partir de ahí, tuve todo el tiempo necesario para dedicarme a escribir un relato acerca de todos los familiares en lugar de hacer o dibujar un árbol genealógico.
El primer problema fue el título. Pensaba en: “Orígenes”, “Nuestros Antepasados”, “Reseña Histórica Familiar”, “Raíces” y finalmente quedó como “Nuestras Raíces”.
El segundo fue la falta de datos en cuanto a nombres, lugares y fechas y, por último, darle a este escrito una secuencia lógica, clara y amena.
“Nuestras Raíces” es una sencilla reseña histórica sobre los antepasados y presentes tanto de mi esposa como de los míos. Es un relato que contiene datos sobre los nombres, lugares, fechas, costumbres, religión, trabajo, algunas características físicas y a la vez comportamientos sociales y psicológicos.
El escrito está dedicado a mis hijos: Edgar, Rubén, Hiram y Rocío (los nombro en razón a la fecha de su nacimiento) con el firme propósito de que tengan un documento donde existan datos fidedignos sobre su origen, de quiénes fueron sus antepasados y quiénes son sus familiares más cercanos. Habrá mayor información sobre la línea paterna que la materna, en razón lógica, pues de la materna existen muy pocos datos. Ojalá les guste leer todo esto y cuando terminen de hacerlo, mediten.
Sobre la importancia que tiene la familia, sin importar situaciones económicas, se debe tener en cuenta la convivencia, el respeto, los grandes valores, las buenas costumbres y, sobre todo, aceptar los errores, ser responsable, alejarse de los vicios y decir siempre la verdad, porque la verdad los hará libres.
Ustedes pueden realizar su propia reseña histórica investigando sobre los familiares de sus cónyuges.
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N U E S T R A S R A I C E S
Mis antepasados se remontan hasta la ciudad de Parral, donde vivieron mis abuelos y en donde aún viven algunos familiares.
Mis abuelos tanto paternos como maternos, nacieron a finales del siglo XIX (1880-1890) y tuvieron sus hijos a principios del siglo XX (1915-1925). Vivieron intensamente algunos acontecimientos históricos mundiales y regionales, tales como la depresión económica del año 1929 que afectó a Estados Unidos y de pasada a México; también vivieron lo que correspondió a la Primera y Segunda Guerra Mundial, la participación del Escuadrón 201 de pilotos mexicanos, el ataque cobarde de USA cuando dejó caer bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki donde murieron miles de personas inocentes.
Un acontecimiento regional que afectó a muchos, fue la inundación de Parral en el año de 1944; estuvo lloviendo por muchos días y el río de desbordó inundando gran parte de la ciudad (recuerden que Parral está entre cerros). En ese entonces yo tenía 7 años y vivía en el ranchito y tuve la oportunidad de ver el río crecido con su corriente violenta y arrasadora que llevaba vacas, caballos, chivas, marranos y hasta gallinas, claro, unos muertos y otros vivos; también llevaba árboles, muebles y un montón de cosas que las gentes trataban de lazar cuando pasaban por la orilla. Fueron días de tragedia y desolación, hubo muchos muertos y ahí surgió un héroe que salvó a muchos: “El Cuadrado”.
Nosotros vivíamos en parte alta como a un kilómetro del río y a escasos metros de un arroyo que bramaba por la fuerte corriente, esto nos aislaba de la ciudad; había dos opciones: ir hasta el puente de los carrizos, sobre el río por donde pasaba el tren o haciendo un rodeo por los cerros. El puente distaba entre 3 o 4 kilómetros, era muy peligroso cruzarlo, no tenía protección a los lados, se caminaba sobre los durmientes, (tallas) que por estar separados se veía el agua correr, su altura era como de 8 metros por 300 de largo.
Ya se imaginaran ustedes cuando uno fuera a la mitad del puente y que del otro lado viniera el tren, no había para donde hacerse. (El puente y el río aún existen y me gustaría que algún día fueran a comprobar las distancias, el puente se localiza con rumbo a Santa Bárbara)
Iniciaré el relato con mis abuelos paternos y su descendencia.
ANDRÉS DOMÍNGUEZ MANRÍQUEZ, hombre de rancho, alto y rudo, pelo entrecano y muy mal hablado, regañón y machista, vestía siempre pantalón de mezclilla con pechera, era huraño y renegado, maltrataba a todo el mundo.
Tenía una discapacidad, la pierna derecha no la podía doblar, pero eso no le estorbaba para montar a caballo, su pierna izquierda se apoyaba en el estribo dándole vuelo a la derecha sobre la silla. Pienso que su discapacidad le afectaba el carácter y emocionalmente infería en su modo de ser.
A pesar de todo esto, mi abuelo era muy inteligente, sabía leer y escribir, era muy trabajador, sabía de todo: herrería, zapatería, carpintería, también reparaba y pavoneaba armas y arreglaba los carros de mulas, los cinchos de las ruedas, así como las masas, hacía machetes, azadones, afilaba cuchillos y hasta era pequeño agricultor.
El abuelo era católico pero nunca iba a la iglesia, fumaba como locomotora, siempre estaba en la fragua o en el cuarto donde trabajaba, iba a caballo hasta el barrio de las “Quintas” por mandado o por pastura, nunca lo vi que sacara a mi abuela a pasear. Recuerdo una anécdota que mi madre me contó:
“Tu abuelo, don Andrés, siempre quería hijos hombres; cuando doña Nacha estaba por aliviarse, él empezaba a construir una cuna de madera y cuando nacía una niña le daba por destruir la cuna”.
Mi abuelo se casó con Ignacia Bravo, con quien tuvo a María, Andrés Melitos, José Hilario, Juan, Antonia, Margarita, Roberto y Manuel. Todos vivían en el ranchito, donde no había luz eléctrica ni agua entubada, se usaban aparatos de petróleo y el agua era traída desde un pozo que estaba en el arroyo, para luego vaciarla en la destiladera donde se filtraba cayendo gota a gota en una tinaja, para de ahí tomarla fresca y con sabor a barro.
En la casa había varios cuartos de adobe; mis abuelos vivían en la casa grande con sala amplia y cocina con chimenea y una estufa de leña marca “álamo”. También había un corral de piedra, una caballeriza y un cuarto para la pastura; el sanitario era el corral y el papel las piedras lajas; para bañarse, que era cada sábado, se hacía a baldazos, otros íbamos al arroyo y lo hacíamos más seguido en las “tinajas”, donde la corriente cristalina formaba una pequeña cascada sobre la roca pura.
La familia era pobre con muchas necesidades, así que los niños que vivíamos ahí no conocíamos ni piñatas, ni pasteles, ni fiestas, la única diversión eran nuestros carritos de madera, las carruchas de los hilos, con una liga y untada con jabón para retorcerla con un palo para que empezara a caminar.
Otra forma era escuchar música en la grafonola de cuerda que tocaba discos de 78 revoluciones, hechos de ebonita, muy frágiles. Los había de diferentes ritmos y marcas. La grafonola era de madera con un brazo rematado con un diafragma donde se insertaba la aguja que corría por los surcos del disco reproduciendo el sonido (no había radio de pilas, hablo de 1946).
A mi abuelo, al paso del tiempo, le afectaron los problemas de tipo neurológico, estos se fueron agrandando y en ocasiones desaparecía de la casa, se iba a vagar por el campo sin saber adonde se dirigía, los hijos lo buscaban para traerlo a la casa.
Era acérrimo enemigo de las inyecciones y de las enfermeras, les decía muchas madres, nunca supe de que murió y cuando fui a verlo me di cuenta de su discapacidad: Le faltaba la pierna derecha desde un poco más arriba de la rodilla hacia abajo. Le dejaron la prótesis que él mismo se había confeccionado; la pierna faltante era de madera torneada con un hueco de vaqueta para introducir el muñón y un sistema de correas para amarrarlas en la cintura y hombros.
IGNACIA BRAVO mujer de estatura regular, por no decir chaparrita, muy gilita (derechita), cara afilada curtida por el tiempo y el sol, pelo largo entrecano, tenía una verruga cerca de la nariz, usaba chal, vestía siempre con falda negra y blusa ya sea gris o blanca con bolitas negras, muy católica, no sabía leer ni escribir, pero tenía a su favor la escuela de la vida y sabía hacer cuentas; era una mujer delgada y sufrida, dedicada a los trabajos de la casa (criar hijos, preparar la comida, poner el nixtamal, molerlo en el molino de mano y en el metate, hacer tortillas a mano, lavar la ropa, cuidar gallinas y perros y hasta ir a traer leña al campo).
Mi abuela Nacha siempre cumplía con las cuestiones religiosas; antes de acostarse rezaba el rosario, comulgaba seguido, los viernes iba hasta el barrio de Guanajuato a visitar la Iglesia de San Juan de Dios, costumbre muy arraigada en los parralenses. (El tiempo que viví con ella siempre me llevaba). En semana santa visitaba siete iglesias y el viernes santo iba a la Iglesia San José, también la acompañaba al igual cuando iba al cine; le gustaba el cine, como que descansaba hasta con las películas mudas.
Al quedar viuda se fue a vivir a Parral junto con sus hijos que aún no se casaban. Después quedó sola, pero una nieta la acompañaba (Celia), vivían en una casa de renta en la calle Donato Guerra, calle que está bajando la avenida Independencia y antes de llegar al puente donde está un edificio de tipo colonial y a la derecha, la calle y la casa. Mi abuelita fue muy fumadora de cigarros faros o carmencitas, también tomaba mucho café negro y casi no comía.
Mi abuela murió de úlcera estomacal cuando yo estudiaba en la Normal de Salaices, no recuerdo la fecha; fui al sepelio a donde asistieron sus hijos, algunos nietos, nueras, yernos y vecinos del Barrio de España y de la calle De las Lilas. Manuel, el hijo menor, fue el que más lloró su muerte, lo hacía tan angustiosamente que desgarraba el corazón, nunca a la fecha había visto llorar a un hombre de esa manera.
M I S T I O S P A T E R N O S
MARIA DOMINGUEZ BRAVO, mujer de regular estatura, de piel blanca, con ojos de color, robusta y de buena dicción, tuvo la oportunidad de estudiar; heredó la verruga de su mamá, tenía cierto problema en una pierna que la hacía renguear.
Mi tía se casó con Francisco Villaverde, tuvieron tres hijas, María Elena, Martha y Josefina, la primera vive en Parral, la segunda en el D.F. y la tercera en Pocatello, Idaho.
Mi tía vivía cerca del río, a unas cuantas cuadras del centro de la ciudad, su esposo era muy fanfarrón, se creía de la alta sociedad y a los sobrinos nos veía como si fuéramos perros callejeros; nunca supe en qué trabajaba, era muy codo y no le gustaba que los visitáramos, de todos modos lo hacíamos porque mi tía nos trataba bien y nos hacía una comida muy sabrosa.
Cuando quedó viuda se fue a vivir con su hija mayor y después de algunos años de estar enferma murió ya muy grande, casi ya no veía. No tuve la oportunidad de ir al sepelio que fue en los primeros meses del siglo XXI.
MELITON DOMINGUEZ BRAVO, era alto de cara afilada con bigote arreglado, recio de carácter, usaba sombrero y le gustaba montar a caballo, machista como la mayoría de sus hermanos. Trabajaba en la mina “La Prieta” y le gustaban las armas. Se casó con Antonia Carrillo, oriunda de Indé, Dgo. Tuvieron 4 hijos: Francisco, Guillermo, Inocente y Celia; el segundo murió muy chico.
Toña fue una mujer muy sufrida, el tío casi la tenía abandonada; siempre andaba mal vestida y hasta con zapatos para hombre, nunca la sacaba a pasear, vivía en la pobreza.
Lo siguiente va como una anécdota de su vida y de la vida del ranchito: Toña, mi abuela Nacha, Quico y yo salíamos temprano con un costal cada uno rumbo al campo para recolectar boñigas (excremento seco de las vacas en forma de esponja o guayaba de harina) que se utilizaban como combustible en las estufas y chimeneas, las boñigas frescas las volteábamos para que otro día estuvieran listas.
Toña murió joven, sus hijos estaban muy chicos y mi abuela se hizo cargo de ellos por lo pronto. No supe de qué murió, si de tristeza, desesperación o de anemia. El tío pronto se junto con otra mujer llamada Micaela y se fueron a vivir al barrio De las Quintas; ella también tenía un hijo, no era muy bonita que digamos, era de gesto adusto, algo enjuta y un poco anticuada.
Al paso del tiempo el tío se volvió a juntar con otra mujer llamada Cástula, vivían en Chihuahua, tuvieron un hijo que se llama Jesús Domínguez, medio hermano de Quico. Después se separaron y el tío vivió un tiempo con su hijo Quico, luego se fue a Parral donde enfermó y al poco tiempo falleció, posiblemente de silicosis (enfermedad de los pulmones producida por el polvo de los minerales, principalmente el sílice).
Murió ya grande, después de haber sido pensionado por la ASARCO (American Smelting And Company); le dieron un fino reloj por los 25 años de trabajo <explotación> y algo en efectivo, más nunca supe si le siguieron dando una pensión. Tenía 75 años, fuimos al sepelio.
JUAN DOMINGUEZ BRAVO, de baja estatura, huraño, callado y misterioso, de cabello lacio y escaso, muy pendenciero, regañón y golpeador, tanto de su mujer como de los hijos y hasta los sobrinos (que no éramos unas peritas en dulce).
A este tío casi no lo conocí, era muy aparte de todos, se casó con Andrea ___________, tuvieron muchos hijos: Juan, Andrés, Guadalupe, Santos, Guerrero, Ignacia, Rosa y Nena .El tío vivió toda su vida en el ranchito, trabajaba en lo que le salía; era zapatero, dulcero y comerciante. Murió ahí mismo y no nos avisaron, sino hasta después.
MARGARITA DOMINGUEZ BRAVO, era la tía más parecida, de buena presencia, pelo largo ondulado, de finas facciones, blanca y alta, se casó ya grande con Concepción Manríquez, también ya grande y desde que se casaron se fueron a vivir a El Paso, donde tuvieron tres hijas: María de Jesús, Silvia y _______.
El esposo era familiar lejano de mi abuelo, no supe en qué trabajaba, vivían bien, lo constaté al visitarlos dos veces. Mi tía Margarita es la única que vive a la fecha (19-10-06) y nunca nos ha visitado.
ANTONIA DOMINGUEZ BRAVO, en lo físico se parecía a mi abuela y en el carácter al abuelo, tenía pelo castaño, de estatura regular, era muy agarrada y meticulosa, trabajaba en las tiendas del centro y debido a la influencia machista, las tías batallaban para tener novio, por lo que Toña se quedó solterona, de ahí su carácter hosco y huraño, además de regañona.
No sé cómo, pero Toña logró casarse con Pascual Vega, señor grande y casado, con familia en Zimapán, Hidalgo. Mi tía no tuvo hijos, por lo que no sabía tratar a los sobrinos pequeños a los cuales regañaba por cualquier motivo y no los quería en la casa para que no le hicieran tiradero. Ella era muy ordenada y todo lo tenía medido.
Don Pascual era detective (investigador privado). Acá entre nos le decíamos Sherlock Holmes. Trabajó un tiempo en la presidencia municipal, escribía en el Correo de Parral. Mi tía siempre le preparaba una copita de vino antes de comer y después su cigarro puro para la digestión, que lo disfrutaba sentado en su sillón predilecto.
Don Pascual murió y nunca supe como le hicieron para el funeral, si sus hijos vinieron o se cooperaron. Mi tía quedó desamparada y económicamente mal, no tenía ningún seguro, ella vivía de renta, no tenía un patrimonio para el futuro y además estaba muy grande para trabajar y, por si fuera poco, no había un hijo o hija que se hiciera cargo de ella: era una situación muy triste y difícil. Su hermano Manuel y su sobrino Roberto fueron los que más la ayudaron económicamente. Cuando todo se agravó la internaron en un asilo.
Mi padre y yo tuvimos la oportunidad de visitarla en el asilo, donde platicamos con ella; estaba muy acabada y enferma, fue muy deprimente y angustioso ver a un familiar en esas condiciones, casi abandonada. Esto es para reflexionar sobre la vida, hay que ir formando un patrimonio que nos pueda servir para la vejez, qué bueno que existe una pensión, pero cuando no hay nada, serán problemas para los familiares, aunque dicen que es mejor que el motor de cuatro pistones se detenga ya cuando uno cumpla su ciclo de vida.
Toña no soportó la soledad, su retiro y su enfermedad, falleció en paz, y sus familiares le dieron cristiana sepultura en el panteón principal ,donde estaban sus padres.
ROBERTO DOMINGUEZ BRAVO , de complexión regular, alto y blanco, pelo cano ondulado y rebelde, le gustaban las armas, le gustaba tomar y cuando soltero armaba escándalos en la casa junto con su hermano Juan, no recuerdo si era golpeador, trabajó en la mina de Parral y también en la de Santa Bárbara.
Se casó con María de los Ángeles Pérez, que según su hijo Valentín solamente se llama Ángeles a secas. Tuvieron muchos hijos, todos vivos y todos comen y sí comen: Roberto, José Luís, Valentín, Jesús, María Félix, Eduardo, Rayo, Francisco, Margarita y _______________.
El tío, después de dejar la mina se dedicó a la albañilería, arregló su casa y al paso del tiempo sufrió una embolia que lo puso al borde de la muerte y que le dejó una secuela en la columna que lo hacía caminar encorvado.
Esto no le molestaba para salirse de la casa sin avisar dejando con el problema a su gente. En una ocasión llegó hasta esta ciudad (Delicias) y se extravió rumbo a la Loma de Pérez, tuvo mucha suerte, porque en la casa donde llegó a preguntar, eran conocidos míos.
No supe de qué murió o si le dio un infarto, eso fue el 12 de agosto de 2001, tuvimos la oportunidad de asistir a su sepelio. La fecha coincidió con la fecha en que mi padre falleció, pero dos años antes.
MANUEL DOMINGUEZ BRAVO, el más chico de los tíos, más alegre, le gustaba la música y el baile, era alto y espigado, le decían el flaco; estudioso, con pelo negro ondulado, nariz afilada, usaba bigote. Trabajó mucho tiempo en la dulcería “El Río de Oro” cuyo dueño, Pedro Bravo, resultaba familiar de mi abuelita. Fue en ese trabajo que aprendió el oficio y por mucho tiempo fue el que organizaba la producción junto con Francisco Bravo, hijo del dueño.
El primo Quico y yo trabajamos una temporada en esa dulcería y por un mísero pago; los sábados dejábamos el taller rechinando de limpio. (Nos dábamos una hartada de cajeta, jamoncillos, barquillos, nueces, cacahuates, etc. De ahí el problema mío con la dentadura).
El tío renunció para instalar su propia dulcería junto con un socio que se encargaba de las ventas en algunos lugares fuera de Parral. Quiero comunicarles que cuando salí de sexto grado, aquí en Delicias, me mandaron a Parral, primero estuve en El río de oro, luego trabaje en la lonchería “Saboy”, que estaba en el Mercado Hidalgo, y después, con el tío en su dulcería, de ahí me fui a Villa Matamoros con mi tía Margarita Morales y después a Salaices; ya tenía cumplidos los 16 años.
El tío se casó con Martha Hijar, con quien tuvo a Lourdes, Manuel, Javier y Joel.
Le fue bien durante algún tiempo, pero vino la quiebra por los malos manejos del socio Juan, que cada quien siguió por su lado (negocios con socios se vuelven sucios).
El tío emigró con su familia a Cd. Juárez, donde comenzó de cero; la situación era crítica, vivían de renta, el hacía los dulces y su esposa iba a las tiendas a venderlos, no la veía llegar por lo que se fue de mojado hasta Okland, California donde empezó a trabajar en una fábrica de dulces y chocolates, le fue bien, arregló su residencia, se llevó su familia a El Paso y ahí se pensionó.
Mi madre lo estimaba mucho, era muy platicador, no dejaba casi intervenir, tenía ciertos problemas con su esposa y además su hijo Javier le salió canela fina y él tenía una enfermedad que se le complicó y a mediados del 2003 murió en El Paso, a la edad de 76 años; sus hijos Lourdes y Joel se hicieron cargo de todo.
Nosotros (Quico y yo) fuimos a El Paso, pero resulta que, como era viernes, la funeraria lo entregaba hasta el domingo (no es como aquí), así que no lo vimos, fue una tristeza ya que fue el único tío que nos lidió y con quien más convivimos; la esposa estaba bastante tranquila, con muy pocos sentimientos y sin nada de apego, hasta parecía estar contenta con su muerte, no sé, ojalá y me equivoque.
Por parte de mi mamá, la hermana de ella, Margarita Morales, fue la tía con quien tuve más comunicación. Con Manuel aprendí a elaborar dulces, luego aprendí como venderlos y cargarlos para ir a las tiendas de Parral, Santa Bárbara y San Francisco del Oro.
HILARIO DOMINGUEZ BRAVO, el abuelo de ustedes, o sea mi padre, nació en el ranchito, de buena estampa, de finas facciones, aguerrido y pendenciero. El noviazgo con mi mamá no fue bien visto, por un lado no le veían compostura a él, y por el otro, eran dos familias de diferente religión y para aquellas fechas era mas difícil (católicos y evangélicos), total, se casaron y en Parral nacieron Rubén y Alicia.
Luego hubo problemas conyugales y él se fue al Oro a trabajar en la mina, me raptó y viví algunos meses con él hasta que se volvieron a juntar y ahí en el Oro nació Lidia y yo hice el primer año en la escuela primaria amarilla. (Nada más había dos, la amarilla y la blanca que era Artículo 123 para hijos de mineros, pero como estaba muy lejos, me pusieron en la amarilla.
En el Oro no se progresaba nada, por lo que la familia emigró a Delicias, yo me quedé en Parral con mi abuela Nacha hasta terminar el segundo año en la escuela 56 del barrio “La Peña”. Cuando se terminó el año escolar mi abuelita Nacha me llevó a Delicias, tomamos el tren en Parral y en Jiménez transbordamos a otro que venía del sur, era el año de 1947 y aún se empleaban las máquinas de vapor, pues la carretera todavía era de terracería.
En Delicias vivíamos de arrimados con la familia de un primo de mi papá llamado Leonardo Bravo, que se dedicaba a la dulcería. (Calle 3ª. PTE. 210). Más delante nos cambiamos a una vecindad en el número 405 por la misma calle, enfrente de la cantina La sultana, vivimos en un cuarto de 4 X 4, ahí sufrimos mucho. Mi padre se fue de bracero y cuando regresó se fue a Naica a poner una reparación de calzado y seguimos en las mismas, yo cursaba el 4º Grado de primaria.
Cuando ya había nacido Ofelia, nos cambiamos a otra vecindad por la calle 4ª. Poniente, más o menos por el número 425 y en un cuarto de las mismas medidas. Ofelia de pequeña se vio muy mala y por poco se muere a no ser por una señora llamada Pola que la curó.
Mi padre regresó de Naica y consiguió trabajo de policía en la comandancia, en barandilla, casi no tenía comunicación con nosotros, nunca recibíamos muestras de cariño, no dejaba que las muchachas tuvieran novio, maltrataba mucho a mi mamá, era en sí un padre irresponsable, muy mal hablado y mal vecino; para él todo el mundo era ratero. Cuando vivíamos en la Avenida Agricultura Poniente yo ya estudiaba en Salaices y Alicia trabajaba de secretaria, por lo que vivíamos en una vecindad con dos cuartos, con puerta al patio y puerta a la calle.
Más adelante, mi padre dejó de trabajar y se puso a arreglar un carrito con ruedas de bicicleta para dedicarse a vender fierros viejos. Yo ya estaba casado y le ofrecí dinero para que tuviera un carrito en forma y vendiera frutas, dulces y chácharas; nunca aceptó.
Cuando mi madre murió vivió solo en la casa, salía a caminar llevando un bastón para sostenerse y defenderse de los perros, ya que en una ocasión lo mordió una perra. Tenía la costumbre de dormir mucho y se levantaba tarde, le molestaba el canto de los grillos y por las noches los buscaba para matarlos. Él se preparaba la comida y en ocasiones venía a la casa en la mañana, Velia le daba almuerzo, huevos revueltos con tomate y cebolla, acompañados con café, al cual le ponía mucha azúcar.
Poco a poco fue decayendo y tuvimos que ponernos de acuerdo para poder atenderlo: Cada tercer día Velia y yo le llevábamos almuerzo y comida; los otros días, Ofelia se encargaba. Le gustaba mucho la gelatina de limón. Poco a poco fue perdiendo el oído y la vista, a veces dejaba la mecha prendida; hubo una vez que el depósito de la basura que estaba cerca de la estufa estaba incendiándose, pero tocó la suerte que esa vez llegué a tiempo para sofocar el incendio.
Renegaba mucho, su soledad le afectaba, no quería bañarse ni que lo afeitara y el día que aceptó que lo rasurara (11 de agosto 1999) ese mismo día se sintió mal y en la noche lo internamos en el Issste, como que ya presentía; otro día, al salir del trabajo, fui a visitarlo y me dijo que quería gelatina porque tenía la boca reseca y al estar dándosela, se sintió mal pues le faltaba el aire y empezó a mover los ojos, por lo que rápido les hablé a las enfermeras, le pusieron oxígeno y le dieron los primeros auxilios que se dan para esos casos, no sin antes decirme que me saliera del cuarto y por más lucha que hicieron por reanimarlo, mi padre murió por insuficiencia cardiorespiratoria; eran las 2 de la tarde del 12 de agosto de 1999, tenía cumplidos 86 años.
Mi padre fumaba mucho y a pesar de que en una ocasión le hicieron un legrado en la garganta siguió fumando aún más; tenía afectados los pulmones, tanto por el cigarro como por el polvo de la mina...
Nuestros padres nunca nos acostumbraron a decirles papá y mamá, para nosotros las palabras Lalo y Chata sustituían a papá y mamá... Nunca nos dijo hijos por lo que nosotros seguimos con la misma costumbre (espero que me perdonen por eso) pero los quiero mucho, hijos, y qué bueno que ustedes no siguieron la costumbre.
En razón de la vida de sufrimientos que nuestro padre le daba a nuestra madre sentíamos un odio natural hacía él, pero mucho antes de que muriera, mi hermana Alicia y yo, ya lo habíamos perdonado y no sentíamos ningún rencor.
Con este relato termina el capítulo dedicado a los familiares por parte de mi padre.
R E S U M E N
ANDRÉS DOMÍNGUEZ MANRÍQUEZ E IGNACIA BRAVO (mis abuelos).
H I J O S N I E T O S
(Tíos) (Primos)
MARIA___________________________MARIA ELENA. MARTHA Y JOSEFINA.
MELITON________________________FRANCISCO, INOCENTE Y CELIA.
ANTONIA________________________NO HUBO
JUAN___________________________JUAN, ANDRES, SANTOS, GUADEALUPE,
GUERRERO, IGNACIA Y _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
MARGARITA____________________MARIA DE JESUS, SILVIA Y _ _ _ _ _ _ _ _ _
ROBERTO______________________ROBERTO, JESUS, JOSE LUIS, VALENTIN,
RAYO, MARIA FELIX, EDUARDO, MARGA-
RITA Y _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
MANUEL______________________MANUEL, LOURDES, JAVIER Y JOEL
HILARIO (mi padre) _____________RUBEN, ALICIA, LIDIA Y OFELIA.
De los tíos paternos, solo quedan Margarita y María de los Ángeles y todos los primos viven...
CAPITULO
Este capítulo corresponde a los familiares descendientes por la línea materna y que también estaban en Parral.
JOSE DEL RAYO MORALES OAXACA, abuelo materno, hijo de APOLONIO MORALES Y CANDELARIA OAXACA (bisabuelos míos). Don José era de estatura regular, ni gordo ni flaco, barba cerrada, de pelo canoso, un hombre muy tolerante, de mucha paciencia, ojos medio borrados, era un buen hombre dedicado a su casa y al trabajo, no era mal hablado, pertenecía a la religión evangelista. (Su fotografía está en uno de los libreros de la casa). Mi abuelo se casó con María Elvira Lambo Aragón, con quien tuvo tres hijos: José, Margarita y Evangelina...
Ellos vivían en el Barrio de España y al otro lado del arroyo tenían una propiedad en la Calle de las Lilas. Él se dedicaba a la carpintería, a la pequeña agricultura de temporal, tenía algunas vacas, un caballo alazán lucero dosalbo, un macho y una mula, gallinas y palomas; además, un terreno pastizal en El Mimbre, un rancho con rumbo a Zaragoza donde sembraba maíz y fríjol .
Practicaba su religión con humildad y perseverancia, sin ninguna imposición hacia sus nietos, al contrario del otro abuelo, él me enseñó a llevar las riendas del carro de mulas desde Parral hasta El Mimbre y no me enseñó a ordeñar porque no quiso que una vaca me diera una patada.
Casi no visitaba con mucha regularidad a mis abuelos maternos por la sencilla razón de problemas anteriores de las dos familias. Mi abuelo José murió a la edad de 80 años cuando yo ya trabajaba en la Loma de Pérez, eso era en el año de 1961. No pude ir al sepelio.
MARIA ELVIRA NAMBO ARAGON, hija de Rosalío Nambo y Benigna Aragón (mis bisabuelos maternos), mi abuela se parecía mucho a mi madre y ese parecido lo heredó un poco Ofelia.
Ella era de costumbres muy arraigadas, vestía siempre de color oscuro o gris, blanca, de estatura regular, no fumaba y de joven trabajó de maestra de español en Denver, Colorado, sabía inglés y ya de casada se dedicó de lleno al hogar, no era fanática religiosa, casi no iba al centro, cuidaba muy bien de sus árboles, tenía lilas, higueras, tejocotes y granados, además cuidaba las gallinas y las palomas, había un perico en una jaula y siempre que venía gente, le gritaba: ¡María! ¡María!...
Era muy seria y buena gente, ayudaba a los necesitados cuando llegaban a la casa a pedir limosna, cuando yo la visitaba rumbo a la escuela, me tenía una tortilla de harina con nata. Ella padecía del corazón y no usaba sal en sus alimentos, mi mamá estuvo un tiempo con ella, nos llevó a todos (3) a visitarla, nos enseñaba palabras en inglés.
Mi abuela sabía de la situación económica en que vivíamos en Delicias, por lo que siempre que tenía la oportunidad nos mandaba por tren en una caja, algo de comida entre ella tamales que a veces llegaban poco verdes y así nos los comíamos.
Mi madre me contó que murió sentada en la cama, el 15 de diciembre de 1950 (Yo estaba estudiando la primaria en la escuela 305). No recuerdo bien si mi mamá se fue sola a Parral al sepelio o se llevó a Ofelia que apenas tenía dos años y meses, además no se cómo le hizo para el pasaje.
Después de mucho tiempo, al morir mi madre encontré una foto de mi abuelita donde se observa una pequeña disfunción en su mano izquierda, nunca supe ni sabré de qué se trataba.
LOS TIOS MATERNOS:
MARGARITA MORALES NAMBO, era blanca y un poco alta, de ojos grandes medio saltones, nariz aguileña y pelo largo. Se casó con Andrés Primero y tuvieron un solo hijo, pues la tía quedó viuda muy pronto, su esposo, que trabajaba en la mina, fue asesinado por un enemigo, que según chismes, fue en venganza, (todo sucedió cuando venía de la mina y entró a la cantina que siempre llegaba, estando en la barra, desde la puerta, oyó que le gritaron: ¡Andrés! Y cuando movió la cabeza para ver quien era, quien le habló le disparó. Nunca supe el nombre del asesino).
Mi tía estudió para maestra en la escuela Normal del Carmen (antes Flores Magón), era maestra estatal y trabajaba en Villa Matamoros, al sur del Estado.
Cuando había oportunidad ($) mi madre nos llevaba a visitar a mis abuelos, era en tiempo de vacaciones de la escuela, así que siempre estaba Margarita y su hijo, esto creaba una serie de problemas: la tía nos consideraba como arrimados y su hijo era el consentido y protegido, además envidioso y busca pleitos; ya se imaginarán ustedes, nosotros mal vestidos y con hambre, Andresito bien vestido como niño de sociedad.
Con la muerte de mis abuelos mi tía fue cambiando en su forma de ser hacia nosotros, compró una casa por la calle Matamoros antes de llegar al Barrio de Fátima, la casa tenía cuatro cuartos, patio y un cuarto grande para los tiliches donde guardaba juguetes, ropa que no usaba, cajas vacías, zapatos y un montón de cosas. Ella me invitó a que fuera a Villa Matamoros a estudiar para un examen en una enciclopedia que tenía las materias de sexto grado. Yo ya tenía 16 años.
A finales de enero de 1954, salimos en un camión de redilas, mi tía, el chofer, y atrás, unos alumnos de la escuela de ella y yo, íbamos por terrecería por una travesía hasta Salaices. Yo no llevaba ropa de cambio, no estaba seguro de quedarme, pues llevaba un acta falsa donde se especificaba que tenía 15 años, porque ese era el requisito principal. Fui el único que logró quedarse y esto se lo debo a mi tía y le estoy muy agradecido porque de ahí cambió el rumbo de mi vida.
Mi tía se jubiló y le tocó trabajar de ecónoma en la Normal donde yo estudiaba, así que fue mucha suerte para mí, comía mejor. Después dejó el trabajo por su enfermedad, ella lidió toda su vida desde que quedó viuda con la diabetes que, siempre la controlaba con los medicamentos.
La enfermedad de la tía se agravó, estuvo internada en una clínica en Chihuahua donde la visitábamos, luego estuvo en el Hospital de Jesús, en Parral, ahí la cuidaba mi mamá. La tía falleció en octubre de 1985. Asistimos al sepelio. Fue la tía que más visité, tanto como estudiante como profesor, siempre la recordaré.
JOSE MORALES NAMBO, se parecía a mi tía Margarita en lo físico, alto y blanco, no usaba bigote y nunca andaba barbón, no fumaba, quien sabe si tomaba, le gustaba andar siembre limpio, trabajaba en la mina siempre en el mismo turno.
Era muy asqueroso, no le gustaba ver moscas en la mesa, menos ver niños mocosos, le gustaban las camisas blancas almidonadas, no nos podía ver por ser hijos de quien él consideraba su enemigo (siempre hubo pleito con su cuñado), por mi parte casi nunca llegaba cuando él estaba en la casa.
En una ocasión, al estar con mi abuelito, me prestó el caballo alazán y le dijo a Pepe que me lo ensillara, y así lo hizo, me monté para ir a pasearme (tenía 10 años y medio sabía montar a caballo y en burro) por el arroyo, y cuando eso hacía, el caballo empezó con retorcijones, a bufar queriendo reparar, no podía controlarlo, salió corriendo desbocado y por más que jalaba la rienda no se detenía; corría y corría por todo el arroyo y yo agarrado de la cabeza de la silla y de los crines hasta que se salió del arroyo y se fue rumbo a un potrero y, al brincar el cerco de piedra, me dejé caer, al momento no sentí nada, más delante me dolía el codo derecho y tenía algunos raspones en las palmas de las manos. Cuando mi abuelo fue por el caballo, nos dimos cuenta que el cincho estaba un poco apretado. (El caballo en si, era muy mansito).
El tío Pepe se casó con Victoria Guillén, que ya tenía un hijo (Nacho) y los que tuvo con ella: Rosa María "La Negra”, José “El Negro” y Blanca. A partir de ahí el tío Pepe cambió por completo sus hábitos de higiene, la mesa llena de trastes y de moscas, niños mocosos y ropa sucia.
Con la muerte de mi abuelo, él se quedó con El Mimbre, las vacas, las tierritas de temporal, el terreno pastizal y las casas, hizo un reparto con las hermanas y cuando su esposa murió se fue a El Mimbre con sus hijos. Blanca se casó y el yerno de Pepe le jugó rudo con los animales y el dinero, ya que el tío le confiaba todo y hasta la troca.
Lo demandó y estuvo un tiempo en la cárcel, cuando salió desapareció. Pepe siguió atendiendo el rancho y poco a poco por la edad fue decayendo en su salud, Blanca se lo llevó a su casa en la Calle de las Lilas para cuidarlo, ella y su hijo Isaac seguían atendiendo El Mimbre. La enfermedad se agravó más y el tío falleció el 15 de marzo del año 2005, fuimos al sepelio, tocándome agradecer el pésame a las personas que nos acompañaron. Con la muerte de él, se acaba la familia Morales Nambo.
EVANGELINA MORALES NAMBO, ella era mi madre, nació el 24 de noviembre de 1916, blanca y alta, pelo cano hasta los hombros, ojos color café, vestía de acuerdo a la época, estuvo pendiente de nosotros, nos enseñaba a escribir, a hacer la tarea, nos hablaba sobre el respeto a los demás, a no decir malas palabras, no pelear entre nosotros, sentarse bien a la mesa y comer como debe de ser, nunca influyó ni nos forzó en la práctica religiosa, era muy inteligente e instruida, le gusta leer mucho.
Mi madre se casó el 8 de agosto de 1936 a las 10:30 horas en la casa número 2 de la Calle De las Lilas. Durante su matrimonio sufrió mucho por causa del carácter de mi padre, para mí fue una mártir porque nunca hizo el intento de divorciarse, siempre aguantó la mala vida, los insultos y hasta los golpes, eso despertó en nosotros un odio y rencor hacia él, que con el tiempo pudimos tolerar y hasta perdonar.
Mi madre fue una buena mujer, a nadie insultó, con nadie tuvo problemas, se llevaba bien con todos los vecinos, si sufría nunca nos decía nada, nunca nos puso en contra de nuestro padre a pesar de que tenía muchas razones, nunca la oímos pujarse de su vida y su bálsamo eran sus hijos y la lectura de su religión.
Hubo una época de extrema pobreza en la familia, cuando vivíamos en un cuarto de vecindad de 4X4, con una ventanita, mi madre hacía la comida en una chimenea sobre un tiñámoste (tipo de trípode con un aro) y las tortillas las cocía en una lámina circular, había una mesita con dos sillas, un mugre de trastero, un endeble catre (nosotros dormíamos en el suelo), para cocinar se usaba leña de varas secas del algodón, ella lavaba, planchaba y hacía tortillas para otras personas mediante un mísero pago; para planchar tenía una plancha de hierro y una de carbón.
Mi madre, durante mucho tiempo lavó a mano, esto ocasionó que en su espalda se formara una protuberancia (jorobita), hacía las tortillas a mano, nunca se quejó ante nosotros ni se metió en nuestras vidas ya de casados, posiblemente ese fue su error, siempre protegía a Lidia por que según ella era la que más la necesitaba, claro ella se aprovechaba de esa situación, nunca se lo reclamamos.
Mi madre padecía de taquicardia, la operaron de las cataratas y de un seno, siempre se veía con buena salud, no usaba la sal en sus alimentos, después de algún tiempo de la noche a la mañana, por decir un ejemplo, ella se puso mala y tuvimos que internarla en el Issste. Estando internada empezó a regresar en el tiempo, recordaba su juventud, se sentía feliz, preguntaba sobre sus hijos, decía que estaba tejiendo y hacía los ademanes característicos.
Mi madre falleció el 24 de noviembre del año de 1996 a la edad exactamente de 80 años. “El Señor dio y el Señor quitó”, así quedó inscrito en su tumba y con la palabra “CHATA” que para nosotros es como decir. ¡MAMA!. Descansa en Paz. Nació en 1916, se casó en 1936 y murió en 1996.
Resumen correspondiente a los familiares por la rama materna:
APOLONIO MORALES ROSALIO NAMBO
CANDELARIA OAXACA BENINGA ARAGON
JOSE DEL RAYO MORALES OAXACA Y MARIA E. NAMBO ARAGON
H I J O S N I E T O S B I S N I E T O S
JOSE ROSA MARIA, BLANCA Y ISAAC, BETY, CARLA JANETH Y
JOSE (+) JASEL, que son de Blanca.
MARGARITA ANDRES MONICA, IVETH Y ANTONIO
EVANGELINA RUBEN EDGAR, RUBEN, HIRAM Y ROCIO.
ALICIA CLAUDIA, RAFAEL Y ELVIA.
LIDIA GERARDO Y HECTOR
OFELIA MANUEL Y DANIEL
T A T A R A N I E T O S
DE CLAUDIA: Agustín y _________
DE EDGAR: Edgar, Itzel y Erick. DE RUBEN: Flor Natalia, Jonatan y la pequeña
Judith que no llegó a sentir las penas de este mundo.
Ya viene
DE HIRAM: Abril, Ruth e Hiram. DE ROCIO: Julissa Rocío y Jorge Emir.
DE MONICA: __________
y _________ DE IVETH: _ANAHI y ______________
DE ANTONIO: Una niña _______________.
ALGUNOS DATOS DE MIS PRIMOS (NO TODOS)
MARIA ELENA VILLAVERDE DOMINGUEZ, alta y blanca, vive en Parral, tiene dos hijos.
MARTHA VILLAVERDE DOMINGUEZ, morena clara y chaparrita, vive en México, no se cuántos hijos tiene.
JOSEFINA VILLAVERDE DOMINGUEZ, blanca, casi güera, con ojos de color, no se cuántos hijos tiene, vive en USA.
FRANCISCO DOMINGUEZ CARRILLO, robusto, de 68 años, estudió topografía y dibujo, está pensionado por el gobierno del Estado. De joven tuvo un accidente automovilístico que le dejó un recuerdo en una pierna, se puede decir que fue el primo con quién más conviví en la niñez.
Él se casó con Irma Loya, sus hijos son: Francisco (Paco) y Perla. Paco vive en Omaha, Nebraska, se casó con Laura Anaya y sus hijos se llaman: Daniel Christopher, Ivana Nicole y Lery.
Actualmente están separados (le salió muy estadounidense). Perla también está casada, su esposo se llama Gerardo Morales, sin ningún parecido con los Morales de Parral, a la fecha no han tenido hijos. Viven en Chihuahua.
INOCENTE DOMINGUEZ CARRILLO, es un güero colorado de estatura regular, de chico muy enojón, vive en Parral. Se casó ya grande con una mujer de Perú, todo sucedió por correspondencia. Ella se llama Nancy Palacios, (eso dijo en un principio, pues el interés de lograr la ciudadanía mexicana, es lo mismo con los de nuestro país, hacen lo imposible y hasta con otro nombre para lograr los papeles en los Estados Unidos) SINO AL TIEMPO.
Cuando la conocí me dijo que era panameña, pero no tenía la presencia de ahí, después resultó peruana, como Laura de América que a todos les da un carrito para hot dog. Bueno dejemos el chisme, pobre Chente, ni modo, el caso es que tuvieron una hija a la que le pusieron Sandra, muy buena hija, que se graduó de maestra en Parral y actualmente esta ganando plata en Cd. Juárez. Nancy ya es ciudadana mexicana, ¡Viva México! peruanos.
CELIA DOMINGUEZ CARRILLO, de estatura regular, media blanca, se casó con Oscar ____________ en Parral, sus hijos son Norma, Patricia, Araceli, Oscar y Gerardo. Norma es maestra y también gana plata en Juárez.
ROBERTO DOMINGUEZ PEREZ, es alto y blanco, pelo entrecano, se casó con María Elena Aguirre (¿) tienen dos hijos: Roberto y ____________. De joven fue muy luchista y fue a parar a la “universidad” por ciertas materias que debía. Al salir se dedicó de lleno al trabajo y ahora es un hombre próspero y muy conocido en Parral como Beto Botas, pues se dedica al comercio principalmente de ropa y botas para vaqueros.
MARIA FELIX DOMINGUEZ PEREZ, es una prima que se parece mucho a mi tía María, es alta, muy blanca, estuvo un tiempo con nosotros aquí en Delicias, tal vez la recuerden, ella se casó con Rodolfo Aguirre que se dedicaba a la herrería, sus hijos son Mónica, Rodolfo y Noemí, las mujeres son maestras en Juárez. El esposo de María es también Rural del Ejército.
VALENTIN DOMINGUEZ PEREZ, de estatura regular, pelo entrecano, de joven estuvo una temporada con nosotros y en una ocasión fuimos al río Conchos, allá por Julimes, vieron pasar un tronco de árbol por la corriente y como andaban bañándose mis hijos y él, se tiraron y se agarraron del tronco, éste siguió avanzando por el río y cuando llegó a donde estaba muy hondo, Valentín empezó a gritar que no sabía nadar. (A lo mejor aún no sabe nadar). Se casó con Gisela Estrada, tiene dos hijos, la mayor se llama Flor y estudia para educadora en la Normal del Estado y el pequeño Valentín estudia la Primaria.
Valentín trabajó un tiempo en la Judicial Estatal, pero con el Gobierno de Pancho Barrio algunos de ellos tuvieron que salir por razones tal vez políticas. Hoy es un comerciante que le va bien en el negocio de los alimentos mañaneros (barbacoa “Estilo Parral” y consomé). De los primos es el que más nos visita y nosotros vamos cada año al festejo de su hijo.
De los demás primos hijos de mis tíos paternos no tengo datos sobre ellos y de los hijos de mis tíos maternos, les relataré de Andrés y Blanca...
ANDRES PRIMERO MORALES, de estatura espigada, moreno claro, nariz aguileña, a estas alturas poco encorvado, usa lentes, se casó con Irma Orduño, en Parral, de donde son originarios, tuvieron a Mónica, Antonio e Vet.
El primo trabajaba en la Dura play de Parral donde le iba muy bien, pero cayó en desgracia por un tiempo. Su hijo Antonio chantajeaba a su abuela Margarita y todo le cumplía y cuando ésta falleció, dejó todo al hijo, la casa y sus propiedades que muy pronto las vendió, me parece que por problemas de accidentes de sus hijos.
Actualmente lleva y trae cosas de Phoenix, Arizona, hay la lleva poco a poco con su pick up y un remolque. (En diciembre le dio un infarto en Phoenix, que le afectó el cerebro, estuvo internado quince días, y el 24 murió, fue trasladado hasta Parral donde lo sepultaron el domingo 31 de diciembre de 2006, asistimos Velia, Ofelia y yo)
BLANCA MORALES GUILLEN, nació en Parral, de estatura regular, de piel blanca, me parece que tuvo dos esposos, claro, uno primero y después el otro, que se llamó____________ ,digo se llamó porque ya no vive con él, pero si con sus hijos: Isaac, Bety (con crío), Carla Janeth y Jasel, Carla se casó y vive en Guadalupe y Calvo. Actualmente viven en la Calle de las Lilas y atienden El Mimbre. Ya arregló su casa y hasta otro piso construyó.
MIS HERMANAS
ALICIA DOMINGUEZ MORALES, alta, de nariz aguileña, buena para la plática, de buen carácter, estudió en la Academia Hidalgo y trabajó mucho tiempo como secretaria en el Ministerio Público, llevó el sostén de la casa por mucho tiempo y mientras yo estudiaba en la Normal recibía su ayuda; conoció a Rafael López, se casó con él y juntos se fueron a Los Ángeles, donde nacieron sus tres hijos: Claudia, Rafael y Elvia. Don Rafael trabaja en la reparación de lavadoras y refrigeradores, últimamente ha tenido problemas de salud pero ahí la lleva, después de una operación al motor principal.
Alicia también trabaja durante algunos días de la semana en la limpieza y así ayuda a los gastos familiares y para cuando viene a Delicias o Aguascalientes. Ella no tiene problemas de salud y es la hermana con la que tengo mayor acercamiento.
Rafa chico estudio para policía y actualmente trabaja de encubierto en narcóticos (trabajo demasiado peligroso), se casó con una gringuita que no sabe ni papa de español, ella se llama Kara________; Rafa hace mucho tiempo que no viene para acá, como que sus raíces latinas se están disipando.
Claudia también se casó y tiene dos hijos, Agustín y ___________, no se qué estudió pero vive cerca de la casa de sus padres, tampoco sé el nombre de su esposo.
Elvia estudió para educadora y actualmente está soltera, ya está trabajando con niños pequeños.
LIDIA DOMINGUEZ MORALES, alta y blanca, de carácter huraño y hasta de mal genio, fue la hija sandwich, porque es la segunda de las mujeres, la consideramos como la oveja negra de la familia, le decíamos el heraldo (por los chismes). También estudió para secretaria y se casó con Jesús Oazaeta y sus hijos son Gerardo y Héctor. Durante algún tiempo trabajó con el licenciado Velarde, después pasó a trabajar en el Registro de la Propiedad en el Edificio Lerdo de Tejada. Actualmente está divorciada y su hijo Gerardo está casado y trabaja en una farmacia, Héctor aún es soltero y trabaja de guardia.
OFELIA DOMINGUEZ MORALES, la mas chica, media gordita, de estatura regular, morena clara, estudió para secretaria y obtuvo el puesto que dejó Alicia; se casó con Manuel Mendoza Aguirre, procrearon dos hijos: Manuel “Cepillo” cuando se casó con Cynthia Ramírez Rubio se fue al otro lado, a Salt Lake City, en el estado de Utha, tienen una niña que se llama Michele. Daniel, el otro hijo, estudió en una Normal Rural de Durango, “Aguilera,” duró dos años cubriendo interinatos en la región y logró una plaza interina ilimitada en la sierra, más allá de Guadalupe y Calvo.
Ofelia actualmente está jubilada por el Estado. Su esposo Manuel murió unos años atrás en Cd. Juárez, se fue consumiendo poco a poco por derrochar su juventud.
Con este relato termino con los familiares de la parte paterna, que la mayoría de los que viven, están unos en Parral, otros en Chihuahua, en Los Ángeles, en Salt Lake City y, por supuesto, en Delicias.
C A P I T U L O I I I
A continuación relataré lo correspondiente a los familiares que pertenecen a su mamá; sé pocos datos sobre ellos y algunos otros que investigué principalmente con la mamá de ustedes y la tía Josefina.
DOMINGO RIOS LICON, hijo de Domingo Ríos Hidalgo y Eulalia Licón, que vivían en Rosales (bisabuelos maternos de ustedes). Don Domingo, mi suegro, era chaparrito, de piel blanca, lampiño, usaba sombrero, ejidatario muy trabajador, enérgico y estricto con su familia, era medio güero, curtido por el sol y el trabajo, tenía un remolque jalado por un caballo que utilizaba para la cosecha y para traer el mandado del centro. Luchista y emprendedor, su familia no pasaba hambres, pues era uno de los ejidatarios que tenía dos parcelas, la de él y la que fue del papá, aparte vendía petróleo, alcohol, sembraba legumbres y tenía árboles frutales.
Era uno de los ejidatarios mejor organizado, sembraba algodón con el Banco, le iba muy bien; hubo un tiempo de quiebra por culpa de uno de sus sobrinos el cual fue a dar a la “universidad por abigeato.
Podríamos haber sido buenos camaradas, pero el destino a veces tuerce nuestras vidas. Él murió después de que asistió al sepelio de una hermana (Felícitas) al panteón de Rosales; se quedó hasta el último y al salir se fue a una cantina donde discutió con _____________________ por un asunto de una mula y a partir de ahí hubo un sinnúmero de versiones: Que al salir de la cantina se cayó y se pegó en la cabeza con el filo de la banqueta, que el fulano con quien discutió le dio con el fuste de la cuarta en la cabeza, pero para mi fue que los policías que lo llevaron a la cárcel le dieron con la macana en la cabeza y lo dejaron inconsciente toda la noche alegando que estaba ebrio.
En la mañana lo llevaron inconsciente al Seguro de Delicias, donde falleció el 16 de marzo de 1970.
TIOS PATERNOS DE SU MAMA
MARTIN RIOS LICÓN se casó con Luz Polanco y sus hijos son: Irineo y Aurora, que ya murieron; Flora, Uvaldo, Martín, Angelina y Estela. Viven en Congregación Ortiz. Don Martín ya falleció.
FRANCISCO RIOS LICON (+) se casó con Dolores Pereyra, vivían en El Valentín, Don Francisco se casó dos veces y tubo varios hijos:
Con Dolores, Jesús, Cecilio, Francisco, Ricardo y Amelia.
Con Petra, María Elena, María del Rosario, Carmen, Francisco y Ricardo.
CONCEPCION RIOS LICON (+) se casó con Rafael Basurto (+), vivían en Saucillo, sus hijos son: Dolores, Rafael e Isidro, que ya murió.
ENGRACIA RIOS LICON (+) se casó con Luís Alarcón (+), vivían en Babícora, sus hijos son: José, María Elena, Juliana (+), Alejandro y Luís; era la tía de la mamá de ustedes que más visitaba la casa del tamarindo, iba con toda la familia, llevaban bellotas, piñones y aguarices (¿), se quedaban mucho tiempo y comían de todo, principalmente cacahuates, nada más imagínense ustedes: 10 hijos de don Domingo y los 5 de doña Engracia, más los adultos, era un relajo para la comida. Cuando ellos regresaban a Babícora iban bien cargados de ropa, zapatos, etc.
RAMONA RÍOS LICÓN (+) se casó con Guillermo Enríquez (+) ejidatario, vivían donde hoy vive Hortensia. Sus hijos son Consuelo, Hortensia, Rosalía (+) Guillermo (+) Francisco (+) y Marcos.
FELICITAS RÍOS LICÓN (+) se casó con Julián Vázquez (+), vivían en Agua Nueva y sus hijos son: Alfredo, Pablo, Julián, Roberto, Emma y Trinidad.
MAGDALENA RÍOS LICÓN se casó con Enrique Jasso, no se sabe de ellos, pero si aún viven, están en Meoqui. Los hijos de ellos son: Bertha, José y otros.
R E S U M E N
DOMINGO RIOS HIDALGO Y EULALIA LICON
H I J O S N I E T O S
DOMINGO_ _ _ _ _ _ _ _HERMELINDA, MARIA VELIA, HECTOR ESIQUIO,
DOMINGO, ANDRES, JOSEFINA, AMELIA, MARHA,
SERGIO ALBERTO Y VICTOR MANUEL.
MARTIN_ _ _ _ _ _ _ _ FLORA, UVALDO, MARTIN, ANGELICA Y ESTELA.
FRANCISCO_ _ _ _ _ _ JESUS, CECILIO, FRANCISCO, RICARDO Y AME---
LIA. OTROS. MARIA ELENA, MARIA DEL CARMEN,
RICARDO Y FRANCISCO.
CONCEPCION_ _ _ _ _ MARIA, DOLORES, RAFAEL. ISIDRO (+)
ENGRACIA_ _ _ _ _ _ JOSE, MARIA ELENA, ALEJANDRO, LUIS Y JULIANA
QUE YA MURIO.
RAMONA_ _ _ _ _ _ _ CONSUELO, HORTENCIA Y MARCOS. GUILLERMO,
FRANCISCO Y ROSALIA MURIERON.
FELICITAS_ _ _ _ _ _ ALFREDO, PABLO, TRINIDAD, JULIAN, ROBERTO Y
EMMA.
MAGDALENA_ _ _ _ _ BERTHA, JOSE Y OTROS.
ALGUNOS BISNIETOS: RICARDO, RAYMUNDO, HERIBERTO, EDGAR, RUBÉN, HIRAM, ROCÍO, ANDRÉS, MARIA EDITH, HUGO, JAVIER, CÉSAR, EDUARDO, ÓSCAR SAMUEL, ABEL, MANUEL, ALICIA, CINDY, YANIN, HÉCTOR GUADALUPE, MARIA MANUELA, OMAR, ORLANDO, NAYELI, IVONNE, GUADALUPE, OMAR, MANUEL, JOSÉ DOMINGO, JULIÁN Y AMY.
C A P I T U L O I V
Este capítulo se refiere a los familiares de doña Simona Galaviz, abuela materna de ustedes.
Ella era hija de Manuel Galaviz y Josefa Bailón, bisabuelos de ustedes, ellos vivieron en Estación Vado, antes de llegar a Villa Ahumada, el señor era ferrocarrilero y la señora ama de casa. Este matrimonio tuvo los siguientes hijos:
SIMONA GALAVIZ BAILÓN, se casó con Domingo Ríos Licón, con quien tuvo los siguientes hijos: Hortensia (+), Hermelinda, María Velia, Héctor Esiquio, Domingo, Andrés, Josefina, Amelia, Martha, Sergio Alberto y Víctor Manuel.
Doña Simona era de estatura regular, poco robusta, de pelo negro muy ensortijado, de carácter fuerte, con mucho trabajo en la casa para darles de comer a tanto hijo, era estricta y de armas tomar. No le caía muy bien pero poco a poco fue cambiando, inclusive fui con ella a la ciudad de México a arreglar la readmisión de Josefina en la Normal de Saucillo, pues la habían dado de baja por una encuesta que llenó. Fuimos al Departamento de Normales Rurales con los papeles donde constaba que era hija de ejidatario. Se logró la admisión, dándole mucho gusto.
Aunque doña Simona no fumaba, al quedar viuda en 1970 empezó a tener dificultades en la garganta, estuvo un tiempo internada en el Hospital General en la ciudad de Chihuahua donde recibía el tratamiento para estos casos, después estuvo por un tiempo en nuestra casa para luego más delante irse al rancho donde al paso del tiempo se agravó y falleció el 5 de mayo de 1973.
JOSÉ GALAVIZ BAILÓN se casó con Remedios______________ ,casi no los conocen y se cree que viven en Juárez.
ROSALIO GALAVIZ BAILÓN, no conocieron a su esposa y vivían o viven en el Paso.
TOMASA GALAVIZ BAILÓN se casó con Francisco _____________vivían en Villa Ahumada, sus hijos son: Rodolfo, Gloria, María de Lourdes y Benjamín.
MARÍA DE JESÚS GALAVIZ BAILÓN, no supieron con quien se casó, si tuvieron hijos y si aún viven, pero los sitúan en El Paso.
MARÍA GALAVIZ BAILÓN, no se sabe nada.
RAMONA GALAVIZ BAILÓN se casó con Juan ____________, tal vez viven en Estación Abraham González (rumbo a Chihuahua, por la vía del tren) sus hijos son: Esther, Rosalío, Isidro y ______________.
ANASTASIA GALAVIZ BAILÓN se casó con Francisco Trejo, ella ya no vive. La información es de que vivía en Juárez, sus hijos: Héctor y Antonio.
R E S U M E N
MANUEL GALAVIZ Y JOSEFA BAILON
H I J O S N I E T O S
JOSE SE DESCONOCEN
ROSALIO SE DESCONOCEN
TOMASA BENJAMIN, RODOLFO, GLORIA,
Y MARIA DE LOURDES.
MARIA DE JESUS SE DESCONOCEN
RAMONA ESTHER, ROSALIO, ISIDRO Y
_______________
ANASTASIA HECTOR Y ANTONIO
SIMONA HORTENCIA (+), HERMELINDA,
MARIA VELIA, HECTOR ESIQUIO
DOMINGO, ANDRES, JOSEFINA,
AMELIA, MARTHA, SERGIO AL-
BERTO Y VICTOR MANUEL.
TÍAS Y TÍOS POR LA RAMA MATERNA (Hermanas y hermanos de su mamá).
HERMELINDA RÍOS GALAVIZ, es la hermana mayor ya que la primera murió cuando era muy pequeña. Hermelinda es de estatura regular, de piel blanca, pelo ondulado, cara redonda, de complexión rechonchita y de carácter fuerte, como quien dice era la hija que más atendían y desde muy joven se fue a estudiar a Juárez, donde sus padres la sostenían, ahí conoció a Ricardo Ruvalcaba con quien se casó y tuvieron tres hijos: Ricardo, Raymundo y Heriberto.
Don Ricardo estaba arreglado y trabajaba en El Paso, después se cambiaron de residencia a la ciudad de Odessa, Texas, donde nacieron Mundo y Beto. Tienen casa propia en base al trabajo de los dos. Son de los familiares que antes visitábamos, pero las cosas cambian y los chismes se agrandan. Total, en la actualidad Ricardo está pensionado y Hermelinda me parece que sigue trabajando en el aseo de oficinas.
HÉCTOR ESIQUIO RÍOS GALAVIZ, estudió en la Agropecuaria y a partir de ahí se dedicó a la mecánica, es de estatura regular, pelo entrecano, de carácter afable, a todo mundo le pone apodos, anduvo por muchas partes, estuvo en USA, luego vivió en Juárez, se casó con Manuela Nava, que estudiaba en la misma escuela primaria donde estudiaba Esiquio; se cambiaron a Chihuahua, donde tuvo un taller y casa ( el taller ya no está, la casa sigue siendo de él).
Tiene dos hijos: María Manuela y Héctor Guadalupe. Actualmente vive en Odessa y es esclavo del trabajo, “vive para trabajar”, se dedica a la mecánica, a la carrocería, ronquea, tracalea y no se cuántas cosas más, pero le va bien, casi siempre está solo, es el más despegado de los hermanos, casi no los visita, menos a nosotros.
ANDRÉS RÍOS GALAVIZ, es de estatura regular, medio güero, curtido por el sol, el trabajo y el chupe, de pelo crespo entrecano, heredó la tierra de su abuelo paterno (Domingo Ríos Hidalgo). Se casó con Juana Paz Rodríguez, muchacha del Valentín, tienen don hijos; María Edith “Ali” y Andrés “Andy”.
Andrés es uno de los pocos cuñados que visito con más frecuencia y en donde hay más convivencia. En un principio Andrés trabajaba la tierra con el Banco, pero no le rendía el dinero, por un lado el Banco lo tenía siempre endrogado y por el otro agarraba la jarra muy seguido. Con el tiempo cambió, lograron poner en la casa una tiendita, rentaban la parcela, trabajaba de raya y en ocasiones se iban al otro lado a trabajar y poco a poco fueron arreglando la casa, les va bien, viven bien.
El cuñado actualmente se dedica a hacer trabajos en las nogaleras, en las parcelas, maneja el tractor y sabe albañilería. Su residencia es en El Valentín.
DOMINGO RÍOS GALAVIZ, de estatura regular, delgado, con bigote y barba, de joven fue tremendo, muy inquieto, vivió en El Tamarindo, donde él y Pablo Paz se iban en caballo cada uno hasta la Loma de Pérez a lazar perros y arrastrarlos. Ya más grande se fue al otro lado de mojado y con otro nombre, anduvo por algunos estados de allá, luego regresó y se casó con Bertha Lilia Villarreal Sáenz “Ciri” tuvieron a Omar, Orlando y Nallely. Vivieron un tiempo en Delicias y poco después emigraron a Washington, donde nació Orlando “Nando”.
Mingo trabajaba como contratista y le iba bien, pero su esposa enfermó y no sé por qué no fue atendida bien en el hospital de servicio social teniendo la facilidad económica para hacerlo. El caso es que “Ciri” se agravó y la trasladó hasta Delicias, donde al poco tiempo falleció. Una triste historia.
Actualmente, Mingo no se ha juntado o casado con ninguna mujer, no sé con cuál de sus hijos vive o si vive solo, lo que sé es que también vive para trabajar. En el otro lado el que no trabaja no come.
JOSEFINA RÍOS GALAVIZ, alta, morena clara, pelo ondulado, complexión regular, muy buena para la plática y animadora de fiestas; vivió con nosotros desde que estudiaba en la primaria, hasta que terminó la Normal en Saucillo, y aún; cuando empezó a trabajar en al sierra conoció a Francisco Javier Grajeda Álvarez de la misma profesión, se flecharon allá y se casaron en Delicias donde nacieron sus hijos: Hugo, Javier y César. (Antes de ellos hubo otro hijo que no pudo vivir al nacer).
Ellos lograron cambiarse de la sierra a esta región y los dos trabajaron, primero en la Escuela José María Morelos de la colonia Cuatro Vientos, y después en la “Carmen Serdán”, donde se jubilaron. Javier se dedica a la mecánica y Josefina a la dinámica.
AMELIA RÍOS GALAVIZ, de estatura regular, de pelo crespo muy tupido, morena, algo huraña y mal encarada y mal hablada. A la muerte de sus padres se hizo cargo del rancho y de los dos hermanos más chicos (Alberto y Manuel).
Amelia se casó con Samuel Álvarez, él se enroló en el ejército y vivieron en Santa Gertrudis, un criadero militar. Tienen cuatro hijos: Eduardo, ya casado, Oscar Samuel, Abel y Manuel.
Compraron una casa en Rosales, pero Amelia tardó algo para venirse de la Hacienda a Rosales. Ella trabajó un tiempo en una casa del sector oriente, ya cuando su esposo estaba pensionado. Amelia, como toda madre, se preocupa mucho por sus tres hijos solteros, pero a veces se sale de la raya.
ROSA MARTHA RÍOS GALAVIZ, es la más chica de las cinco hermanas, chaparrita, con cuerpo esbelto, de tez blanca, con cara redondita que le da un aire asiático, también estuvo con nosotros durante mucho tiempo (parte de la primaria y toda la academia) porque a la muerte de sus padres, Celia, la mamá de ustedes, ocupó el lugar de madre para Martha y Josefina.
Martha emigró a Odessa, con su hermana Hermelinda, donde conoció a Ignacio De la Rosa Barrientos, originario de Ojinaga, se casaron y tuvieron tres hijas: Alicia, Cindy y Yanín. A la boda fueron Javier, Ciri y Lourdes Torres. Nacho trabajó un tiempo en Washington, adonde fueron a trabajar dos de ustedes. La familia de Martha era la que más visitábamos del extranjero, ahora casi no vamos, los tiempos cambian, las ganas merman y la salud también. Ellos a veces vienen por necesidad, esperemos que lo hagan por gusto.
SERGIO ALBERTO RÍOS GALAVIZ, de estatura regular, algo acabado por el trabajo y por el chupe, es de los hombres que no quieren responsabilidades, vive solo y se puede decir que representa a la oveja negra de la familia. Es dueño de la parcela de su padre, don Domingo. La renta. En un principio se juntó con Pola Carrasco, del Rancho Valentín, y con ella tuvo a Ivonne (casada), a Guadalupe, a Omar y a otro niño que murió muy chico. Alberto vive en la Loma, por la calle 20 de Noviembre.
VÍCTOR MANUEL RÍOS GALAVIZ, el más chico de los hombres, de estatura regular, moreno claro, de buen parecer y en sus andanzas se tuvo que casar con Francisca Ortega allá en Santa Rosalía rumbo a Nonoava. Con Quica tuvo tres hijos: Saúl, __________ y ____________.
Manuel se enroló en Santa Gertrudis, no aguantó, desertó, tuvo problemas con Quica y abandonó el país para irse de mojado. Allá hicieron un movimiento entre Mundo y él para juntarse con Alma Aguirre, con quien tiene cuatro hijos: Manuel, José Domingo, Julián y Amy, no llevan el apellido Ríos. Viven en Houston, Tx. y ahí trabaja en la ronqueada.
PRIMOS DE USTEDES POR PARTE MATERNA
RICARDO RUVALCABA RIOS, esbelto y espigado, blanco, de buena presencia, nació en Juárez, estudió en Odessa, allá se casó con Lidia Nájera (muchacha de la ciudad de Chihuahua), tienen dos hijos: Ricardo IV e Itzel. Ricky trabaja en un hospital, en las oficinas, y en sus ratos libres se dedica a la fayuca que lleva a la Cd. de Chihuahua; le va bien, le gusta viajar y conocer lugares y hasta buscar entierros.
RAYMUNDO RUVALCABA RÍOS, representa al hijo sandwich, es decir, el que está en medio, es blanco, con ojos claros, buen tipo, cuando joven abandonó la casa y se fue a la aventura y como es nacido allá no tuvo problemas para viajar, pero por razones desconocidas ingresó a la “universidad” donde aprendió muchas cosas que hoy se reserva. Vive con su esposa Claudia en una zona de élite en Atlanta. Tiene dos hijas: Elizabeth y Alejandra. Su trabajo siguen siendo los automóviles, compra –venta.
HERIBERTO RUVALCABA RÍOS, de mediana estatura, blanco, de pelo castaño, nacido en Odessa, de complexión fuerte, estudió para técnico en refrigeración y se casó también con una muchacha de Chihuahua, que se llama Oralia Mendoza, tienen tres hijos: Esteban, Edgar y Eric Ruvalcaba Mendoza. Beto viaja poco.
Beto y Mundo, cuando estuvieron en el rancho, tuvieron problemas de salud, Mundo ya se andaba ahogando en la acequia y a Beto no recuerdo que le pasó, el caso es que la mamá de ustedes los atendió porque Hermelinda no estaba.
HÉCTOR GUADALUPE RÍOS NAVA, joven muy inquieto y juguetón, es ciudadano estadounidense, antes de que se casara le decían "la corneta”, su esposa se llama Maribel y su hijo Kimberly, viven en Houston, no sé en que trabaja.
MARÍA MANUELA RÍOS NAVA, ciudadana del otro lado, de piel blanca, estatura regular para abajo, se casó con Gregorio Luján, tienen un hijo llamado Eduardo. Cuando vivían en El Paso se les quemó la casa, ahora viven en Houston.
MARÍA EDITH RÍOS PAZ, de estatura regular, pelo largo, morena rechonchita, se casó con Hiram Rivera, vecino de El Tamarindo, tuvieron una hija a la que le pusieron por nombre Fabiola. Vivieron un tiempo en el otro lado de mojados, pero como Hiram tuvo un serio problema de tipo sexual (acoso) con una dama, la cual lo acusó, y de acuerdo a las leyes racistas de allá, tuvo que ingresar a la “universidad” por algunos años. El matrimonio no funcionó y Alí regresó con sus padres.
Al paso del tiempo conoció a Alejandro Vázquez Villalobos, con quien vive y tuvo una hija llamada Emma, “Emy”.
ANDRÉS RÍOS PAZ, “Andy”, de mediana estatura, medio blanco, estudió secundaria y trabajó un tiempo en Alpura, se casó con María Teresa Armendáriz, muchacha algo especial en su forma de ser, vivieron en el rancho donde nació Andrea, luego él se fue de mojado, después la esposa, dejando a la hija con los abuelos (Andrés y Juana). Actualmente viven en Garden con sus tres hijos: Andrea, Andrés y Gisela.
HUGO GRAJEDA RÍOS, alto y espigado, pelo rebelde, de mente abierta, estudió en la Universidad -sin comillas-, es ingeniero en sistemas y trabaja en los Servicios Educativos en Chihuahua. Se casó con Dalia Ramírez Baeza, que es profesora, aún no tiene hijos, ellos viven y trabajan en Chihuahua.
Por medio de Hugo conseguí la computadora e impresora que utilicé para redactar esta reseña.
JAVIER GRAJEDA RÍOS, también alto y espigado, de pelo rebelde, estudió en el Tecnológico de Chihuahua la materia de Ingeniería Electrónica. Todavía anda soltero y no sé si trabaja o sigue estudiando.
CÉSAR GRAJEDA RÍOS, lleva la misma finta que sus hermanos, alto y espigado, moreno claro, es el más chico de los hermanos, estudia en la Preparatoria 20-30, ya va a terminar su primer semestre.
EDUARDO ÁLVAREZ RÍOS, moreno y alto, de pelo crespo, con ojos de color, es el mayor de cuatro hermanos y el más sensato y centrado, se enroló en el ejército en Santa Gertrudis, no es soldado raso, me parece que es cabo, no estoy seguro. El se casó con Adriana Díaz, con quien tiene dos niñas: Daría y Evelyn, viven en la Hacienda y trabaja como conductor, es medio raro para comer, no le gusta la carne.
ÓSCAR SAMUEL ÁLVAREZ RÍOS, “Quilín”, representa la oveja negra de la familia, es blanco, de estatura regular, cuando trabajaba en el ejército pasó mucho tiempo en las estancias donde agarró un vicio por fumar, no se ha casado ni se le conoce amiga, tiene más de 25 años, no tiene responsabilidades, estudió poco y trabaja en una maquiladora. No se sabe si ya le llegó a la nieve.
ABEL Y MANUEL ÁLVAREZ RÍOS, el primero trabaja y ya no estudia, tiene una amiga mayor. El segundo trabaja en un rancho y a la vez estudia en una Preparatoria, él se parece a Mundo y los dos son mayores de 18 años.
OMAR RÍOS VILLARREAL, hijo de Mingo, de estatura regular, delgado y moreno claro, estando en Washington se casó con una hondureña a la que llama Mimy, tienen dos hijos: Kely y __________. Omar trabaja en los cercos y puede entrar y salir del país sin ningún problema, viene allá cada cuando.
ORLANDO RÍOS VILLARREAL, de mediana estatura y nacido en Washington, cuando chico vivió un tiempo en Delicias y en ese entonces tenía un problema del habla. Se casó con María _____________, una muchacha de Chihuahua, tiene una hija ______________ , viven en W.D.C.
NAYELY RÍOS VILLARREAL, nació en Delicias, se parece a la mamá, es trigueña, espigada y de costumbres de allá. Nacho y Martha tuvieron que adoptarla para arreglarle los papeles, así que vivió una temporada con ellos. Actualmente ya está casada, no sé como se llama ni en donde viven.
ALICIA DE LA ROSA RIOS, de estatura regular, morena, de pelo negro y largo, estudió _______________ . Se casó con Bernardo Rivera, me parece que aún no está arreglado, tienen una hija llamada Joana y viven en Baltimore.
CINDY DE LA ROSA RÍOS, morena clara, media gordita, a veces le entra lo racista, aunque nació en Odessa, siempre se verán en ella las raíces hispanas. Estudia y trabaja, es soltera y me parece que vive en Baltimore.
YANIN DE LA ROSA RÍOS, morena clara, chaparrita, muy alegre y de buen carácter, es soltera y mayor de 18 años, sigue estudiando y aún vive con sus padres.
IVONNE RÍOS CARRASCO, hija de Alberto y Pola, de mediana estatura, morena clara, se casó con ___________, tienen dos hijos: __________ y ______________ . Viven en la Colonia Francisco Villa.
De los hijos de Manuel Ríos no tengo información.
DATOS PRINCIPALES DEL NACIMIENTO Y ALGUNOS HECHOS RELACIONADOS CON USTEDES.
GARY nació el 8 de diciembre de 1965 a las 2:15 de la madrugada de un viernes y su peso fue de 4 kilos y medio. El parto fue por cesárea, atendido por el Dr. González y Daw Terrazas en el anexo del Hospital Regional, cuarto # 4 (todavía no había clínica del Issste).
El jueves 15 de junio de 1967, vivíamos en la Loma de Pérez por la calle 20 de noviembre, íbamos a cenar, Gary andaba descalzo comiéndose un plátano, se resbaló y al caer se pegó en la cabeza; en la mañana muy temprano nos dio un susto tremendo, empezó a convulsionarse, pronto lo llevamos al anexo, no lo atendían bien y lo pasamos a la clínica Santa Edwuiges que estaba enfrente. Le diagnosticaron salmoneras.
El 28 de agosto, estando en El Tamarindo arriba de un remolque, se cayó y se astilló la clavícula izquierda, le detectaron falta de hierro. Cuando vivíamos frente a la Escuela 80, por la Avenida 3ª. Sur, al estar jugando en la cama se cayó y se fracturó la otra clavícula. Vocabulario de Gary (2 años) cagua = caballo, lin = Rubén, cacaca = gallina, patata = tamales. A los 3 años medía 99 centímetros.
LYN, se le quedó este nombre debido a que Gary no podía pronunciar la palabra Rubén. Lyn nació el miércoles 15 de marzo a las 10:15 de la noche en el anexo del Hospital, pesó 3 kilos y medio, el parto fue normal y lo atendió el Dr. González en el cuarto # 7, Lyn hablaba muy poco y todo lo pedía a señas, se atacaba cuando hacía corajes. Antes de que cumpliera 5 años le diagnosticaron “eosinofilia” marcada, su tipo de sangre es “O” FRH positivo.
El 26 de febrero de 1972 lo operaron de las anginas en el anexo del Hospital, cuarto # 4, el Dr. Moreno realizó la operación a las 15 horas.
En los primeros días de marzo de 1972, Lyn presentó un cuadro de varicela y para los últimos de marzo, Gary e Hiram ya la tenían...
No recuerdo la edad de Lyn cuando le hicieron la circuncisión en el Issste. Antes de que lo operaran de las anginas tenía síntomas de fiebre reumática, lloraba en la noche porque le dolían las rodillas.
Quiero dejar una súplica para Lyn, quiero que cuando lea esto, recapacite en el daño que se está haciendo y el daño que está causando a su familia por el vicio que tiene de tomar todos los días, esto a la larga puede perjudicar su trabajo, a su familia. Inclusive puede llegar hasta a ser un catarrín quedándose arriba y andar pidiendo para tomar, todo andrajoso y sucio, sin nadie que lo tolere. < Piénsalo > < No te destruyas > ni pongas en peligro toda tu vida y tu familia… (Este espacio lo tuve que cambiar para anotar la triste pérdida de esa nieta tan esperada.)
HIRAM nació el viernes 2 de enero de 1970 en el anexo del Hospital en el cuarto # 4 a las 8.15 de la mañana, peso 2 kilos y tres cuartos, el parto fue normal y atendido por el Dr. Miguel Ángel Baeza Meléndez.
Hacía esa mañana bastante frío con un aire que calaba hasta los huesos. Desde muy chico fue circuncindado y cuando estaba estudiando en el CETA fue operado de un ojo porque tenía el problema de un músculo que no movía al ojo como debía de ser, se desviaba.
ROCIO nació el 10 de febrero de 1973 en la clínica Santa Eduwiges que estaba frente al Hospital Regional, en un cuarto en el segundo piso, el parto fue por cesárea y nació a las 14 horas, no recuerdo el nombre de la doctora pero sí del doctor, era González, que al ir bajando los escalones me dijo: “Profe, fue vieja”.
Rocío estuvo malita por haber tragado líquido amniótico, además, la teníamos en la cuna con un foco prendido para darle calor, nació muy pequeña pesando sólo 2 kilos y medio. En el mes de julio de 1973, fue operada de una hernia que tenía en el ombligo.
Esta reseña histórica que acaban de leer se remonta hasta finales del siglo XIX (1880-1890) cuando, se supone, nacieron mis abuelos; principios del siglo XX (1920-1930) cuando nacieron mis padres y todos los tíos y por último (1965-1973) cuando ustedes nacieron.
En un principio pasé la reseña en limpio en una máquina de escribir olivetti que está en mi poder desde 1971, después la pasé a una computadora que me consiguió Hugo Grajeda Ríos y antes de conseguir la impresora, se descompuso y se perdió todo el escrito, luego me trajo otra y volví a pasar todo de nuevo, ya con impresora.
Tomando en cuenta las fechas, ha pasado mucho tiempo y a la vez han pasado muchas cosas: Inventos, viajes, descubrimientos, guerras, investigaciones, nuevas tecnologías, adelantos, enfermedades que no se conocían, etc. etc.
Algunos ejemplos de esos avances: 1903, los primeros aviones, ahora, el trasbordador, las estaciones orbitales, aviones de pasajeros enormes, telescopio espacial.
Primero la chimenea, el tinamaste, el fogón, el brasero, luego la estufa de petróleo, la de gas y eléctrica; el horno y el microondas.
El fonógrafo de 1905, la grafonola, la vitrola, el radio, la consola, el tocadiscos, grabadoras, estéreos, discos C.D., televisiones, computadoras, video caseteras reproductoras, iPod, etc.
El telégrafo, teléfono de manivela, luego de disco, después digital inalámbrico hasta llegar a los diferentes celulares.
Para viajar se hacía en caballo, carretas, diligencias, camionetas, tren, camiones de pasajeros, barcos y aviones.
Caminos reales, caminos de terracería, carreteras pavimentadas, autopistas.
En 1957 los rusos mandaron al espacio el primer satélite no tripulado “Sputnik” y enseguida se inicia la carrera por el dominio espacial.
Después de la segunda guerra mundial vino lo que se llamó “La guerra fría” donde Estados Unidos y Rusia se vigilaban mutuamente, USA tenía el pretexto de luchar contra el desarrollo del comunismo y después del 11 de septiembre, luchan ahora contra el terrorismo que ellos mismo han fomentado y ayudado. USA siempre tendrá un pretexto para invadir países con sus guerras locas, desiguales, racistas e imperialistas con tal de no perder la hegemonía en el mundo, pero todo tiene su fin, nada dura toda la vida.
Delicias en 1950 llegaba por el sector poniente hasta la Avenida 6ª. donde está la plaza del santuario. Su principal cultivo era el algodón y en esa época tuvo su desarrollo fuerte; actualmente siembra de todo, hay algunas industrias, muchas colonias.
Espero que éste escrito lo tengan siempre donde no se deteriore y que sirva para los futuros descendientes de sus hijos. Voy a incluir fotocopias de algunas fotografías de los familiares.
Las nueras: Raquel Soto Chavira, Norma Patricia Martínez López y Judith Emilia Estrada López. El yerno: Jorge Armando Bolívar Armendáriz.
Este escrito se terminó de pasar a la computadora el día 16 de noviembre del año 2006 a las 9:15 de la mañana, por cierto hacía frío…
Con el cariño y el amor que siento por ustedes. Rubén Domínguez Morales.
ESTO ES APARTE
La vida en matrimonio se torna en ocasiones muy difícil, cuando existen factores internos que perjudican las relaciones, por ejemplo: El trabajo del hombre con horario completo, el dinero que se gana y que no alcanza, la atención a los hijos, principalmente cuando éstos son adolescentes, el mal carácter de uno de los cónyuges, la falta de respeto y la poca comunicación, la inconformidad de la situación económica, el rencor, el poco apego familiar, la vanidad, etc.
Existen también factores externos y son los que más hacen daño en un matrimonio: Los chismes, la envidia, las comparaciones con otros matrimonios ($), los amigos(as) y a veces hasta los familiares.
Se puede ser feliz con lo que se tiene y si se quiere ambicionar más, que sea sin perjudicar a la familia, es natural querer vivir mejor… Pero aparentar lo que no se tiene es ridículo y a nadie beneficia. Hay un dicho que reza que a las mujeres ni todo el amor ni todo el dinero, bueno, hay de mujeres a mujeres que comprenden la situación, pero también las hay que son ambiciosas y vanidosas, y peor aún, si tienen la manera de ganar dinero, ni para qué hablar, ojalá y no tengan esa suerte.
OTRO APARTADO
Cuando estuve en el internado de la Normal, al estar ya inscrito me comunicaron que el número de la lavandería donde colocarían mi ropa ya lavada y planchada, seria el 96, número que se puede leer también al revés y son dos seises encontrados. Marcaba la ropa blanca con la mitad de un hueso de aguacate y una aguja, la otra la marcaba con hilo de color, según el caso. El 96 lo usé hasta que salí de la escuela.
Mi fecha de nacimiento es el 26 de junio de 1937 [26-06-37] y mi signo zodiacal es Cáncer, que se representa con dos seises acostados de frente, así________ y ya estilizado queda _________, representando mi signo del zodiaco y mis iniciales y si lo pongo vertical esos seises, se verá el 69 y 69 son los años que tengo…¡Qué coincidencia¡ ¡Muchos seises!
A MIS HIJOS: ROCÍO, HIRAM, RUBÉN Y EDGAR. CON EL CARIÑO DE SIEMPRE.
A MI AMADA ESPOSA, MARÍA VELIA, QUE SUPO LIDIARLOS Y FORMARLOS.
