LOS LAGUNEROS DE LA G. 63
CUATRO DE MATAMOROS, COAH.
El municipio de Matamoros, Coah. reviste gran importancia histórica por la obra que hicieron sus hijos al custodiar el Archivo de la Nación.

Cueva del Tabaco, Congregación Hidalgo, Matamoros, Coah.
En enero de 1862 llegaron tropas francesas a Veracruz; avanzaron hasta Puebla donde fueron derrotadas por las huestes del General Zaragoza, el 5 de mayo.
Napoleón III ordenó retomar Puebla y avanzar a la capital. Juárez trasladó los poderes nacionales hacia el norte para salvaguardar la soberanía nacional. Fue la Patria Peregrina.
Nunca se conoció a un presidente recorriendo el territorio en un carruaje, con un grupo de ministros y una escolta de 400 hombres mal armados, perseguido por el ejército más poderoso del mundo.
Salió de la capital en mayo de 1863. Se instaló en SLP, Saltillo y Monterrey. Enseguida, Matamoros, en la Comarca Lagunera.

La idea de llevar el Archivo fue una determinación importante; se tenían que preservar los documentos nacionales: Acta de Independencia, Congreso de Chilpancingo, Constitución de 1857 y los acuerdos para elaborar las Leyes de Reforma, entre otros.
“Matamoros, ciudad lagunera”, de José Santos Valdés, refiere el episodio de los archivos en la Heroica Matamoros. Después de un acto de entrega de tierras, Juárez se dirigió a un lugar llamado El Gatuño, el 4 de septiembre de 1864. Hoy se llama Congregación Hidalgo y tal vez sea el sitio más humilde en donde se haya instalado la Presidencia de la República.
Ahí se buscó refugio para el archivo. Eran 55 grandes bultos que viajaban en once carretas. Seguir movilizándolo implicaba lentitud en la marcha de la caravana. Se buscó a las personas de mayor confianza; don Juan De la Cruz Borrego fue el jefe de la operación y escogió a los más leales y firmes.
Fueron 21 héroes laguneros matamorenses los que mantuvieron el secreto del archivo, aun a costa de su vida. Primero lo enterraron en el arroyo Del Jabalí, pero había peligro de que se inundara.
A once km de El Gatuño, en la sierra de Texas, encontraron una cueva en forma de semilla de calabaza, de unos 5 m de alto por 2 de ancho: la Cueva del Tabaco. Adentro se ensanchaba y subía de nivel. Ahí se escondió el archivo. Los patriotas fingían ser pastores, pero en realidad eran vigías del archivo.
El ejército imperialista trató de arrancarles el secreto, pero antes perdieron la vida que hablar. Los primeros mártires fueron los hermanos Arreguín. Uno de ellos fue quemado, pero no dijo nada. Después Gerónimo Salazar y Guadalupe Sarmiento corrieron la misma suerte. Tiempo después, Mariano Ortiz.
La confianza que depositó Juárez en aquellos humildes campesinos fue correcta. Es asombrosa la manera como protegieron los papeles, pues el significado que dieron al archivo fue grandioso. Como nunca, el patrimonio histórico de la Nación fue cuidado hasta con la vida.
El Archivo ahí se quedó por tres años, hasta 1857 en que triunfó la causa republicana.
Honor a los héroes matamorenses. (Benito Juárez. Reformador republicano, antiimperialista… Aguayo Álvarez José Luis. Pp. 80-85. Año 2006).
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Hoy se presentan sinopsis de cuatro compañeros nacidos en el municipio de Matamoros, Coah.: Ramón Valdez González, Ramón Luna Cardoza, Pedro Medina Calderón y Humberto Luna Ibarra.
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RAMÓN VALDEZ GONZÁLEZ
Nació el 31 de agosto de 1941 en Santa Ana del Pilar, municipio de Matamoros, Coah. Sus padres fueron Pedro Valdez Vázquez y Dionisia González Hipólito, quienes tuvieron nueve hijos.
El director de la escuela primaria de Santa Ana sugirió a los niños egresados en 1957 que fueran a la Normal de Salaices a presentar prueba de admisión. Necesitaban acta de nacimiento, certificado de primaria y constancia de ser de origen campesino.
Ramón no quedó entre los aceptados pero se dio cuenta que había 20 lugares para alumnos externos. Es decir, sin derecho a alimentos. Muy pronto le dieron la beca.
Pasó seis años en Salaices, a veces contento, a veces triste, con carencias, terminando la carrera en junio de 1963.
“Me presenté ante el inspector en San Juanito, el profesor Manuel Reynaldo Gaytán, quien me dio orden de presentación para la escuela de Cajurichi, municipio de Ocampo, Chih., en la alta tarahumara". En ese pueblo se casó con la señorita Juanita Grijalva Ponce, en 1966. Tuvieron siete hijos y nueve nietos.

En Cajurichi, Chih. el profesor Ramón Valdez y don Ángel Chaparro instalando los tableros de la cancha de básquetbol
Después siguieron otras comunidades: Heredia y Anexas, Naica, hasta llegar a la dirección de la Escuela de Santa Gertrudis.
Terminó la Normal Superior en Durango. Laboró en la secundaria de Naica y posteriormente fue director de la Escuela Melchor Ocampo de Cd. Delicias.
En la ciudad de ´los vencedores del desierto´ trabajó en varias escuelas: Rafael Ramírez, Ford, Enrique Rubio y Secundaria Federal Leyes de Reforma.
Se jubiló el 1 de enero de 1998, después de 34 años de servicio. En la fotografía aparece con el señor Ángel Chaparro, uno de los líderes más importantes de Cajurichi, municipio de Ocampo, quien fuera presidente seccional.
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RAMÓN LUNA CARDOZA
Ha dedicado su vida al deporte, a la docencia y a la familia. Nació el 30 de agosto de 1939 en el Ejido El Cambio, municipio de Matamoros, Coah.
Sus padres fueron Juan Luna Ibarra y María Dolores Cardoza Ortiz, quienes tuvieron siete hijos. Sobreviven dos: Juanita y el profesor Ramón Luna Cardoza.
Se casó en 1966 con la maestra Ramona Martínez Sida, a quien conoció en la Escuela Normal Rural Ricardo Flores Magón. Siempre la admiró por su trayectoria deportiva en el básquetbol.
Tuvieron cinco hijos, que les han dado once nietos, hasta la fecha de la publicación de este libro.
Los primeros tres grados de primaria los cursó en la escuela de El Cambio y los tres últimos en el Internado Nº 6 de Saltillo, Coah. En ese lugar les enseñaron a ser ordenados, respetuosos, estudiosos, disciplinados y aseados.
Fue así como desde muy niño participó en eventos nacionales deportivos y culturales de Internados, en la Ciudad de México, estando presente, además, en el desfile del 20 de noviembre de la capital mexicana.
Guarda bonitos recuerdos de su compañero de Internado Gilberto Gaona García, su condiscípulo hasta que egresaron como maestros.
Para Luna Cardoza no era nada desconocido el sistema de internado cuando llegó a Salaices. Desde 1955 él ya andaba en México jugando béisbol con el equipo de su escuela.
En 1957 presentó examen de admisión en la ENR de San Marcos, Zac., siendo aceptado. Ahí solo cursó primero de secundaria. También ahí conoció a Ismael ´El Mayo´ Landeros, originario de Villa Juárez, Dgo. y, junto con él y otros amantes del béisbol formaron un equipo del cual Luna fue pícher.
En 1958 se cambió a Salaices, con una materia reprobada: inglés. El profesor Pallares le aplicó el examen, informándole enseguida que había reprobado, pero luego, sonriente, le dijo: “No te creas, sacaste ocho, seis.”
El caso del profesor Luna demuestra lo importante que es el deporte para el desarrollo de la inteligencia y para alejar a la persona de los vicios. En Salaices hubo muchos casos.
El promo Rojas pronto lo detectó como pícher. Fueron a Santa Bárbara a jugarles a los mineros y les ganaron. “Fui a las jornadas a Jalisquillo, Nayarit, en el año escolar 1958-59. Me tocó pichar contra Tamatán, que traía un pícher estrella y que después jugaría en la Liga Nacional, el famoso José Vega. Logré ganarle, cerrándole el juego, pues sus compañeros cometieron errores y su bateo no respondió”, dice el maestro Luna Cardoza.
En Jalisquillo, Nay., jugamos la final contra San Diego, pero quedamos como subcampeones. Llevábamos un fortísimo equipo de béisbol: Efrén Cota, Eliud Valdez, Guadalupe Gutiérrez, Rubén Domínguez, Leopoldo Esparza, Pilar Morales, Antonio Valtierra, Guadalupe Cortina, Jesús Bañuelos, Héctor Rodríguez y Lázaro Hinostroza.
Luna Cardoza fue a cinco jornadas deportivas, como resultado de una buena educación física que recibió desde 4º de primaria, en un internado de Saltillo, y después en Salaices, Chih. Estuvo en los Juegos Deportivos y Culturales de Jalisquillo, Nay., San Diego Tecax, Yuc., Atequiza, Jal., Tamazulapam, Oax. y Champusco, Pue.
Continuó sus estudios en la Normal Superior de La Laguna, en la especialidad de Psicología. Comenzó a trabajar en Ignacio Zaragoza, en primaria y secundaria, siendo director de la segunda el profesor Apolinar Robledo Sosa, exalumno de Salaices.
“Compartí comisión de deportes con Juan Valenzuela Mares, mi compañero de grupo. En Ciudad Cuauhtémoc, nuestro equipo femenil de básquet se enfrentó al de esa ciudad, dirigido por la Maestra Gloria González Legorreta, exalumna de la ENR Ricardo Flores Magón”.
“Luego fui a una escuelita rural cerca de Camargo, en donde encontré a otro compañero de Salaices, Francisco Gallardo, recibiendo su apoyo y el de sus padres, don Francisco Gallardo y la maestra Irene Espejo. También tuve el apoyo de sus hermanos”.
“Había empezado mi labor docente en 1963 en Ejido Río de Parral. Ahí organicé el festival de las Madres y formé un equipo de béisbol con los alumnos; Gallardo trabajaba en Laguna de las Vacas y tenía su equipo. Nos tocó enfrentarnos. Fui cambiado al pueblo donde el Ejército tenía un criadero de caballos, a Santa Gertrudis y ahí encontré a Pablo ´El Pabis´ López de la generación 60 de Salaices. Trabajé muy a gusto con Pablo, jugábamos treintayunas con los soldados”.
“Estalló la huelga del 67 y la secundamos. Entonces se presentó en la escuela un sargento con intenciones de dar clases. Todo se aclaró con el General, el cual no había dado tal indicación. El soldado confesó que obró por decisión propia”.

“Me fui a Naica junto con mi esposa. Tuvimos como director a otro excelente salaicino, el poeta Liborio Castañeda Medina. Me integré, junto con el profesor Efraín Morales Macías, también egresado de Salaices, al equipo de básquetbol ´Seguridad primero´, integrado principalmente por ingenieros”.
“Esos años en Naica los pasamos muy felices. Ahí nació nuestra primera hija, Martha Elizabeth. Después vino Juana Laura. Mi esposa enfermó de aneurisma cerebral, quedando una secuela. Después la ha superado y hemos sido felices”.
“Nos cambiamos a otro mineral, a San Francisco del Oro, pero tuvimos ciertos problemas con el inspector. Acepté irme a la escuelita de Los Sauces, para dejarle el lugar a mi esposa en la Benito Juárez. Posteriormente llegué a esa escuela, en donde laboré desde 1975 hasta mi jubilación”.
“Ahí fui presidente de la CNOP, además regidor de Educación, sin sueldo. Contestaba los informes del presidente”.
El maestro Luna fue secretario general de la Delegación, maestro de la secundaria federal de Parral, coordinador sindical en Parral. “Actualmente vivimos muy felices con los hijos, nietos y bisnietos”.
Sus compañeros, al margen del libro, afirman que el maestro Luna tiene ya 80 años de edad. Que fue un deportista muy completo en Salaices: básquetbol, volibol, béisbol y atletismo. Se lo quería llevar la Liga Mexicana como pícher.
Saludos, Maestro Luna.
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PEDRO MEDINA CALDERÓN
Es originario de Purísima, municipio de Matamoros, Coah. Llegó a la Normal de Salaices en 1957, escuela donde cursó el ciclo secundario. Continuó sus estudios de profesional en la Escuela Normal Rural de San Marcos, Zac. Se fue siguiendo las huellas de su admirado maestro José Santos Valdés.
Se trata de un compañero sumamente inteligente, que destacó en la política y en la oratoria, principalmente. Siendo estudiante participó en certámenes de Oratoria nacionales de las Normales Rurales, obteniendo los primeros lugares.
Su esposa es originaria de Ignacio Zaragoza, Chih., pueblo muy frío ubicado en el meridiano 107 Longitud Oeste, que dio lugar a la película “Longitud de guerra”, pues en esa misma línea imaginaria están Tomochi, Madera y otros pueblos heroicos que han visto nacer y morir movimientos reivindicadores.
En la formación del profesor Pedro Medina tuvo mucho que ver el Maestro José Santos Valdés, Inspector de Normales Rurales. Otra persona que influyó en Pedro fue un exsalaicino, el maestro Manuel Ortega, quien ocupaba la presidencia de la Confederación de Jóvenes Mexicanos (C.J.M.).

Maestro José Santos Valdés, supervisor de Normales Rurales y autor del libro "Madera"
En el ciclo escolar 1963-64, el maestro Pedro trabajó en la escuela de Atalaya, municipio de Matamoros, Coah. La lucha de Arturo Gámiz cobrara fuerza en Chihuahua, era líder de la UGOCEM y de la juventud del PPS.
Pedro hizo contacto con el doctor Pablo Gómez, catedrático de Saucillo, con el fin de que le ayudara a permutar a Zaragoza, tal vez porque el amor había tocado sus puertas en ese pueblo de Chihuahua. El permutante fue Juan Valenzuela Mares, el Gallo, quien deseaba irse a La Laguna. Pedro llegó a Ignacio Zaragoza en 1964.
Después se incorporó a la lucha campesina. “Ahí aprendí a querer más a Chihuahua, gracias a esos camaradas tan combativos”. Dice Pedrito.
El asalto al Cuartel de Madera ocurrido el 23 de septiembre de 1965, “nos sacudió hasta lo más hondo”, dice el maestro. “Nos incorporamos al Movimiento Revolucionario del Pueblo a través de Judith Reyes, pero el 12 de agosto de 1966 me vi en la cárcel de Lecumberri acusado del delito de conspiración. Éramos 40 los detenidos en todo el país, más dos estudiantes de Aguilera y uno de San Marcos”.
“Salimos bajo fianza, pero cesados, y gracias a los maestros Ortega y Santos Valdés regresé al trabajo donde había dejado a mi novia Elba Flores Madrid, madre de mis tres hijos.”
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Municipio de Ignacio Zaragoza, Chih.
“Después colaboré con mi amigo Manuel Ortega en la Ciudad de México. Él era director del Centro Escolar Revolución, una escuela primaria. En México estuve una década”.
“Cursé la especialidad de Lengua y Literatura Españolas en la E.N.S. José E. Medrano de Chihuahua, Chih., que concluí en 1977”.
“En 1977 inicié como director fundador la Escuela Normal Experimental de Gómez Farías. La dirigencia sindical, coludida con la SEP, nos estorbaba todo lo que podía. Gómez Farías estaba muy cerca de Madera, y para muchas autoridades, Salaices -apenas cerrada en 1969- era una culpa no cerrada. Me fui de la Normal y se quedaron Amelia Escárcega, Rigoberto Martínez Villalvazo, Jesús Cruz Tijerina y otros compañeros fundadores, egresando ocho generaciones. Al final fue cerrada la escuela”.
“Desaparecieron mi expediente como director fundador de esa escuela normal. Me tuvieron sin sueldo algunos meses hasta que el gobernador Manuel Bernardo Aguirre me apoyó para ingresar como docente al CBTIS 122, de Chihuahua, donde me jubilé en 2010”.
“Estoy pugnando por un Movimiento Pedagógico alternativo al neoliberalismo. Colaboro para abrir un centro latinoamericano de Pedagogía Critica, con varios compañeros de inquietudes similares”.
En este libro el Maestro Pedro Medina Calderón tiene dos participaciones: “Salaices, como parte de las Normales Rurales” y “Con gratitud a Salaices y a San Marcos”.
Al margen del libro, no puedo dejar de mencionar al maestro Pedro Medina en la ocasión en que asistimos al Congreso de Pedagogía 93, a La Habana, Cuba, en febrero de 1993, en donde convivimos una semana. Además del regalo que nos dio a Cata y a mí, cuando nos casamos: “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”.
Saludos Pedrito.
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HUMBERTO LUNA IBARRA (†)
Connotado deportista, educador, servidor público y promotor cultural. Nació en Matamoros, Coah., el 2 de mayo de 1944. Sus padres fueron el profesor José T. Luna Reyes y la señora Margarita Ibarra Anguiano. Tuvo siete hermanos. Le sobreviven su esposa Elba Sifuentes De la Cruz y sus siete hijos, puros varones.

Matamoros, Coahuila
Ingresó a Salaices en 1960 para cursar la carrera de maestro Posteriormente estuvo en la Normal Superior de Tepic, Nay., en la especialidad de Geografía y más tarde en la de Saltillo, donde cursó Lengua y Literatura Españolas.
Obtuvo la Maestría en Educación por la Universidad Autónoma del Noreste, en 1985.
Inició sus labores docentes –como muchos otros salaicinos- en Santa Matilde, Chínipas, Chih. Posteriormente en Tlahualilo, como director de la escuela primaria de García Lozano.
Fue maestro de diferentes escuelas en los municipios de Torreón y Matamoros. Director de la ETA de Silacayoapan, Oaxaca. Posteriormente volvió a Salaices, como director de ETA 164 con internado.
Anduvo por muchas partes como docente. Una de ellas fue la población yaqui rebelde de Vicam, Sonora, en el CETA 26. Luego en San Juan del Río, Dgo., en el CETA 63.
Docente en la Escuela Normal Superior de Durango, impartiendo Filosofía, Organización Escolar y Demografía. Estuvo en La Partida, municipio de Matamoros, Coah., en el CETA 1.
Tuvo mucha presencia en la vida cultural de Matamoros, Coah.: Comité Pro Biblioteca, director de la Casa de la Cultura, jefe del Departamento de Promoción Cultural, Museo Comunitario General Jesús González Herrera.
Publicó varias obras: “El agrarismo en Matamoros”, “Matamoros de mis recuerdos” y “Matamoros, 75 años de ciudad y sus ayuntamientos”.
Desde 1965 fue miembro del PRI, ocupando diversos cargos, hasta llegar a presidente interino del Ayuntamiento 2000-2002 y subdirector del Registro Civil. Es Ciudadano Distinguido de Coahuila, título otorgado por el gobernador de Coahuila en 1991.
Descanse en paz, el Maestro Luna Ibarra.
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Redacción: Ramón Gutiérrez M. Diciembre de 2020, año de la pandemia.
Fuentes:
"50º Aniversario de la Generación 1957-1963 de la ENR Abraham González de Salaices, Chih."
Aguayo Álvarez José Luis."Benito Juárez, reformador, republicano, antiimperialista...2006

