El profesor Manuel Martínez Martínez nació en San Bernardo, Dgo., tierra de grandes maestros y maestras, ellos egresados de la ENR de Salaices y ellas de la “Ricardo Flores Magón”, ubicada primero en Flores Magón, Chih., y a partir de 1962 en Saucillo, Chih.
El profe Meny pertenece a la generación 1956 de la ENR de Salaices, fomada por 17 maestros.
Quienes conocieron al Meny más de cerca platican de su infancia humilde y de su paso por la Normal como un alumno sumamente sobresaliente, sobre todo en lo literario, haciendo mancuerna con otro notable de las letras, Liborio Castañeda Medina.
De su paso por la educación hay profunda huella. Desde sus inicios, al lado de otros salaicinos, como Amador Caballero Legarreta y José Ángel Aguirre Romero, enfrentó en la región de Namiquipa a los sinarquistas, enemigos de la educación laica, encabezados por curas católicos.
Se especializó en Lengua y Literatura Españolas, llegando a ser corrector de estilo de revistas, periódicos, tesis y artículos de fondo. Cuando trabajó en el Centro de Investigación y Docencia (CID) de la ciudad de Chihuahua, cumpliendo contratos de un año pues ya estaba jubilado, era muy respetado por todos sus compañeros.
Se le recuerda en su cuartito de la planta alta, al fondo de la casona de la calle Antonio de Montes en San Felipe, que rentaba el CID, revisando la revista Acoyauh, o los proyectos de investigación que el Centro presentaría a las autoridades a fin de mejorar la calidad de la educación. Sin ostentar títulos de postgrados, como maestrías o doctorados, el Meny era toda una autoridad en esa institución.
Su obra escrita quedó plasmada en múltiples ensayos y en tres libros, dos sobre educación: ´Educación y Modernidad´ y ´Mitos y realidades de la Educación Básica en el Estado de Chihuahua´ (en coautoría con Manuel Arias Delgado) y la novela Cuando los anhelos se cruzan.
En la citada novela, sin duda, están implícitos los compañeros del CID, en los noventa, con los que compartió tiempo, espacio, sabiduría, alegrías, tristezas y afectos, en medio de un ambiente inmejorable para la investigación educativa.
CUANDO LOS ANHELOS SE CRUZAN
(Novela)
Manuel Martínez Martínez
Primera edición: 2004
171 P.p.
Impresos Lyz, Chihuahua, Chih.
Portada: Luis Álvarez Peregrino.
Dedicatoria:
“A mi familia: razón de mi fe,
a Moraima y Oly: mi asombro,
a mis compañeros del CID: mi fuerza,
a mis compañeros de Nuevo Sindicalismo: mi solidaridad”
SINOPSIS:
El profesor Ricardo trabaja en una comunidad de la sierra de Chihuahua donde señorea la pobreza... “donde el tiempo es una dimensión absurda pues nada más en ratos suele medirse: en las tardes cuando los adultos sacan sus sillas para comentar sucesos que los ayudan a sacudirse el tedio inmisericorde de la terrible rutina”.
Una joven de la comunidad que nadie conoce, porque sus padres la tienen confinada y anclada con un grillete y una cadena al suelo, es la oportunidad para que el maestro muestre su humanismo. La niña grita y la gente que pasa por la calle no la puede ver, pues la discapacitada está lejos de la ventana.
La niña se llama Ella; así le pusieron sus padres porque el cura del pueblo no la quiso bautizar por ser producto de una relación entre primos hermanos. La gente la considera una loca, un monstruo, y otros dicen que nació así como castigo de Dios. Lleva por nombre un pronombre.
Ricardo consigue que sus padres lo dejen entrar a platicar con ella (Ella), quien al principio lo muerde pero poco a poco, a través de varias sesiones, el maestro la va rehabilitando. La obesa y agresiva joven va respondiendo con gestos afectivos y los sonidos guturales se convierten en palabras. Ella lo que quería era ver la calle y por eso gritaba.
No es ajeno el maestro a los problemas que enfrentan los habitantes de la sierra, doblemente explotados por los caciques: en su fuerza de trabajo y en la tala de sus bosques. Entre la vía política del cambio o la de la lucha armada, opta por la primera, aunque reconoce la comodidad que eso significa.
Tampoco es ajeno al amor. Por su vida pasan varias mujeres, entre ellas Socorro, su compañera de toda la vida, aunque al final hacen un pacto tácito para dormir separados y llevar la fiesta en paz.
Más adelante Ricardo participa en un centro de investigación y de proyectos educativos, selecto grupo de intelectuales en donde se convierte en asistente y revisor de los proyectos de su jefa, Nina de nombre, quien tiene dos doctorados, además de licenciatura y maestría, cuyas evidencias muestra en su oficina, donde cuelgan los títulos lujosamente enmarcados.
La doctora es convocada a reuniones de trabajo con altas personalidades, incluso en EEUU, a donde la acompaña Ricardo. Y es ahí donde los anhelos se cruzan. Aquí el autor se revela como un gran relator de novela con tintes eróticos finos.
Es una novela romántica y erótica. Afirma: “Cuando se abre la puerta a los sentidos se vive tan intensamente que la inteligencia es desplazada por los instintos”.
Como sucede en cualquier novela romántica, tras ella subyacen las vivencias del autor y lo que leyó. Sin duda, aquí está presente María, de Jorge Isaacs, y El amor en los tiempos del cólera, de García Márquez.
Algunas reflexiones de Meny son: “El amor no viene solo, tenemos que construirlo.” “Para el amor hay que nacer cada mañana y prepararse para inventarlo cada noche...”
Habla de la resiliencia cuando afirma: “Tus fortalezas te ayudarán a levantarte para afrontar tu destino”.
Entre separaciones de Nina y de Ricardo con sus respectivas parejas, va transcurriendo la novela. El amor es poderoso. Surge el enamoramiento por el contacto constante con la persona que admiras y cuando eso sucede no hay nada qué hacer, ni legalmente se puede obligar a alguien a que regrese con su esposo (a) original.
Las noticias llegan de la sierra. Ricardo se estremece cuando se entera del incendio provocado a la pastura de Jesús María, el cacique, que se extendió a cuatro casas más, entre ellas la de Ella y sus padres. Hubo pérdidas humanas y eso le produce depresión. Su gran obra de rescate, Ella, la niña encadenada, perece.
Suceden más cosas en esta historia, digna de ser llevada a la pantalla. Ricardo sale del Centro de Investigación ante el llamado del líder de una comunidad agrícola con tintes socialistas. ¿Será la comunidad socialista cercana a Jiménez?
Allá se va a colaborar en la socialización de la producción agrícola. Y hasta allá lo sigue su enamorada jefa…
El profesor Ricardo es un ser “reservado, hermético, parco, humilde que jamás muestra interés en recibir créditos”. ¿Será un autorretrato del autor? ¿Es esta novela parte de una autobiografía? Nos queda esa duda, y ya es tarde para comentarlo con él, pues hace años “emprendió el viaje hacia la oscuridad y el silencio eternos”, para decirlo con sus propias palabras.
Los anhelos se cruzan, así pasa en la vida. No hay que contar el final, pero tiene buen cierre.
Ramón Gutiérrez Medrano. 2020, año de la pandemia.