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COLONIA NUEVAS DELICIAS…

LA TIERRA DE MI INFANCIA

 

 

José Ángel Aguirre Romero

Primera edición: octubre de 2014

Portada: Familias de la Colonia Nuevas Delicias, 1958

Redacción: Román Corral Sandoval

133 P. p.

Ediciones del Azar A. C. y Encuadernaciones ARI

 

En estos apuntes autobiográficos el profesor José Ángel Aguirre Romero deja asentado que formó parte de una familia de ocho hermanos (tres hombres y cinco mujeres) siendo sus padres don José Aguirre Escobedo y doña Josefina Romero Carrasco, oriundos de Hacienda Las Delicias y Colonia Terrazas, en el estado de Chihuahua, respectivamente.

 Don José y doña Josefina contrajeron matrimonio en 1934 en Colonia Nuevas Delicias, Chih., a 60 km al norte de la capital del estado. Changel fue el segundo de los hijos, el primer varón -nacido el 17 de marzo de 1937-, quien desde los seis años realizaba pequeñas tareas para ayudar a su padre en la manutención del hogar.

 Estudió en la escuela primaria del lugar, siendo su maestro de 4º, 5º y 6º grados el profesor Manuel López Martínez, quien lo convenció -y convenció al padre- de que fuera a la Normal de Salaices a presentar prueba de admisión en febrero de 1952.

 Llegó a Salaices con retraso de dos semanas, acompañado de don José, y el subdirector le aplicó la prueba, dando el resultado favorable en unas horas. Changel fue a despedir a su padre al crucero, y ahí repartieron los 28 pesos que les quedaban, 20 para don José y 8 para Changel. Después, este último se dirigió a la Normal Rural que lo cobijaría durante los siguientes cinco años.

 Vinieron las novatadas, la pamba, la ley del cerillo cantando arriba del templete del comedor, dormir en cartones, los amigos solidarios como Alberto Legarreta y otros coetáneos…

 Egresó como maestro de educación primaria en junio de 1957. Fueron cinco años de internado, en virtud de que en 1955 Salaices pasó del Calendario A al B, cursando 4º de Normal entre febrero y junio de ese año, para continuar 5º en septiembre. Se integró muy bien con sus compañeros de grupo, siendo cinco de ellos secretarios generales de la sociedad de alumnos, en este orden:

 Guillermo Hernández Moreno, Jesús Manuel Hernández Ramos, Amador Caballero Legarreta, José Ángel Aguirre Romero y Francisco Salazar Rodríguez.

 Les tocó la huelga del 54, movimiento local para pedir la salida del director José Leyva Aguilar por malos manejos financieros. Este movimiento alteró durante dos meses la vida escolar, pues la sociedad de alumnos se vio estresada por la presencia de elementos de la milicia en la escuela y por las provocaciones de un grupo de 17 divisionistas. 

 Hubo conatos de violencia como el ocurrido aquel día de mayo del 54 en que los transgresores contaminaron el agua de las marmitas introduciendo en ellas los pies. Las marmitas eran depósitos de casi 500 litros de agua, de donde todos bebían. Ocurrió enseguida que los jóvenes provocadores corrieron a refugiarse a la casa del director, en donde un maestro incondicional suyo hizo un disparo de rifle al aire.

 Afortunadamente el estrés terminó con la salida del director y los 17 alumnos que lo apoyaban, así como de ocho dirigentes estudiantiles, encabezados por Memo Hernández Moreno, secretario general, yendo cinco a Ayotzinapa, dos a Tamatán y Memo a Ciudad Juárez a terminar la secundaria, para después continuar en el Politécnico Nacional.

 La otra huelga fue nacional, en 1956, y resultó también muy tensa por la presencia militar en el crucero, consiguiendo al final la solución a los puntos principales del pliego petitorio: aumento de la cuota diaria de ración por alumno de 3.25 a 5 pesos, construcción de edificios para tres normales, cien mil pesos para remoción de cada escuela y 100 mil más para Salaices, a fin de que tuvieran lista la infraestructura para realizar los IV Juegos Culturales y Deportivos de las Normales Rurales.

 Platica el maestro José Ángel, con una bella y amena narrativa, que cuando fue secretario general de la sociedad de alumnos vivió una de las experiencias más bonitas de su estancia en el internado. El 23 de septiembre de  1956 recibió simbólicamente el cargo de director, junto con las llaves del almacén. Él y otros compañeros de la dirigencia estudiantil antes habían conseguido con la SEP una dotación extraordinaria para los estudiantes de Salaices: un par de zapatos, pantalón, camisa, gorro, corbata, cinturón de tela y una toalla para cada uno, pero el director en turno se negó a repartirlos, queriendo hacerlo hasta el siguiente ciclo escolar. 

 De madrugada, con Amador Caballero como jefe de almacén, los alumnos silenciosamente se fueron formando en la parte trasera de ese edificio para recibir su dotación. Al clarear el día el director se presentó y ordenó la suspensión del reparto, lo cual no fue acatado.

 Habla Changel de dos accidentes que sufrió dentro de la escuela practicando deportes. En el primero resultó lesionado de un ojo, jugando básquetbol. En el segundo, ocupando la posición de cátcher, un jugador del equipo contrario cayó sobre él, lastimándole una pierna que después se inflamó mucho. En las dos ocasiones recibió la atención médica oportuna. El béisbol fue su deporte favorito y asistió en dos ocasiones a los Juegos Nacionales de las NR ocupando la posición estratégica de receptor. 

 Salió de su casa en febrero del 52 y regresó a ella en  septiembre del 53, siendo uno de los pocos alumnos que se  ausentó tanto tiempo del hogar. Aquí nos platica las razones.

 Ésta y otras muchas vivencias que narra el maestro Changel en su libro autobiográfico, principalmente de su estancia en Salaices, harán muy interesante su lectura.

 El lector disfrutará la narración desde el principio, cuando el autor recrea la vida comunitaria en su natal Nuevas Delicias, los sistemas de riego a través de cadenas de botes de 30 litros, que sacaban agua de las norias utilizando un par de mulas que daban vueltas y vueltas unidas a una viga que hacía que se moviera el sistema de engranes.

 Además, los métodos sencillos pero efectivos para aplicar la justicia en casos aislados en que se violaron las leyes de la convivencia armónica de la Colonia, como fue aquél en que se cometió un robo de pacas de chile colorado, ya listas para ser vendidas en Chihuahua.

 Algunos aspectos de la fructífera vida del profesor José Ángel no se dan a conocer en este libro:

 Fue secretario general de la Sección Octava del SNTE, en Chihuahua, en 1968. Posteriormente fue diputado federal por Chihuahua, postulado por el Partido Socialista de los Trabajadores. Desde esos cargos ayudó en todo lo que pudo a sus representados, razones por las que se le recuerda con afecto. Fue el segundo presidente de la Asociación de Exalumnos de Salaices, de 2007 a 2010.

 En su trabajo como docente es reconocido como fundador o cofundador de escuelas secundarias, comenzando con la de Namiquipa, y después el embrión de la actual Federal 2 de Chihuahua y una más en su pueblo natal. Por todas estas aportaciones que dejó, el maestro es recordado. 

 Con este libro y uno más de su autoría -Retazos de vida en el magisterio chihuahuense- además de dos en coautoría -Un paseo por los recuerdos y Normalistas, testimonios de la docencia-, el maestro Changel se revela como un gran escritor.

 Formó su familia al lado de la maestra Belem Cuevas Lira, exalumna de la ENR Ricardo Flores Magón, de Saucillo, Chih., egresada en 1963. Tuvieron cuatro hijos, yo diría: cuatro excelentes, talentosos y solidarios hijos: José Ángel, Carlitos, Nena (Silvia Belem) y Yuri Alexei.

 El maestro José Ángel emprendió el viaje final el 14 de diciembre de 2016. Una placa con su nombre fue colocada en la Rotonda de los Maestros Ilustres de la ciudad de Chihuahua.

 

Ramón Gutiérrez Medrano. 2020, año de la pandemia.

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