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LA PUERTA DE LOS RELATOS

Sin descripción disponible. 

Autor: José Luis Aguayo Álvarez

1ª Edición Año 1999. 500 ejemplares.

1ª Impresión en inglés en el año 2000. Mil ejemplares.

2ª Edición Año 2000. Mil ejemplares.

3ª Edición Año 2004. Mil ejemplares.

Portada: Miguel Alejandro Aguayo Levario. 108 pp.

 

Contenido:

Cuatro relatos de la frontera profunda.

Cinco relatos del campo inhóspito.

Dos relatos indígenas.

 

SINOPSIS:

En uno de los relatos sobre la frontera, “Personalidades secretas”, Aguayo recorre el bajo mundo de Ciudad Juárez, desde las ocho de la noche hasta las 7:30 A.M. del día siguiente.

 “Huele a maldad, a cerveza, a sudor, a violencia, a drogas y a sexo”, nos dice. A las 7:30 de la mañana todos cambiarán de personalidad; el pollero será el sencillo mecánico, el velador será un lavatuercas, los viciosos tomarán las formas de jóvenes inofensivos, la bailarina caerá agotada y de noche regresará a su eterno turno de tercera. El relator tomará su maleta y sus libros para irse a la escuela. “Cada uno vivirá confundido entre su personalidad de día y la enorme mascarada nocturna”, dice el autor.

 

Los otros tres relatos de la frontera son: “La niña de Guatemala”, “Las estrellas no miran hacia abajo” y “La famosa carrera”. El primero trata sobre una niña encontrada entre la basura; ella se ha separado de sus padres, inmigrantes guatemaltecos. El segundo, sobre la ilusión de un ingeniero de trabajar en la frontera para ganar buen dinero. El tercero narra una carrera de caballos muy singular entre un penco propiedad de mexicanos y otro de gringos. Cada animal corre por su territorio, separados por el cerco que divide los países.

 

Los relatos del campo inhóspito refieren sucesos ocurridos  en el norte mexicano. “La muerte de Felipe Cruz” trata sobre  un joven campesino que trata de tapar una enorme oquedad hecha por las tuzas, por donde se va el agua de riego. Muere al ser absorbido por el remolino y al día siguiente es rescatado su cuerpo.

 

Con su característica picardía, Aguayo relata “Los días del aerolito”, cuando una enorme piedra cae del cielo cerca de la Sierra de Almoloya, en las inmediaciones de Valle de Allende. Tres relatos más corresponden al campo: “Vámonos a la feria”, “El campesino y el matemático” y “El fumador”.

 

José Luis Aguayo termina su trabajo con dos relatos indígenas. Uno es “Cuestión de suerte”. El otro se llama “El amor y el maíz”, con el que obtuvo el Premio ‹‹Letras de añoranza 1999››.

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