foto1
foto1
foto1
foto1
foto1
BIENVENIDOS A NUESTRO PORTAL

ANUNCIOS

EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL NORMALISTA

EN LOS AÑOS SESENTAS


Desde 1935, época de la educación socialista, las normales rurales se agruparon en la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM). Dicha organización militaba en la Confederación de Jóvenes Mexicanos (CJM), sector juvenil del partido oficial desde 1939. Después de 1956 en varias normales rurales creció la inconformidad frente a la pasividad con que la CJM abordaba los problemas de esas escuelas. Entre 1960 y 1964, las normales rurales pasaron por una división debida a la disputa por la representación. Desde 1961 se conformaron dos grupos, el primero que apoyaba a Lucio Cabañas de Ayotzinapa, Guerrero, y el segundo a Antonio Valtierra, de Salaices, Chihuahua. La división se dio en el Congreso de El Mexe cuando Cabañas salió electo secretario de la FECSM, y el grupo perdedor formó el Consejo Nacional Permanente (CNP) de ENR.2

Mónica N. López sostiene que la escisión de las ENR se dio porque Antonio Valtierra era el candidato de los dirigentes de la Juventud Comunista (JC) del Partido Comunista Mexicano (PCM). Pero la elección fue controlada por la facción de la CJM y su dirigente, Liderato Montenegro, que favorecieron a Cabañas, quien no cuestionó la militancia de la FECSM en la CJM. El PCM influyó en la separación de algunas ENR de la FECSM y en la creación del CNP, porque continuaban reconociendo a la dirigencia de la CJM, vinculada al partido oficial (López, 2016: 119).

A finales de 1962, en el Congreso de la FECSM en El Mexe, Hidalgo, para elegir nueva dirección, 17 escuelas normales rurales estaban de acuerdo, mientras que nueve la desconocieron. En el XVIII Congreso en la ENR de Galeana, Nuevo León, en mayo de 1963, el objetivo era buscar la unidad de las normales. Pero no hubo representación, solo asistieron 16 delegados, algunos abandonaron la FECSM, y se unieron al Consejo Nacional Permanente con sede en Roque, Guanajuato. Desde abril, los disconformes se habían reunido en Salaices, y acordaron no asistir al congreso.3

En el intento separatista que promovieron las organizaciones estudiantiles de la oficial CJM, los dirigentes de esta agrupación llamaron a la reunificación de las ENR en el Congreso de la FECSM en Galeana, “donde nombraron una dirección común y lograron retener solo un tiempo más en la CJM al sector mayoritario de ENR” a excepción de las normales del CNP.4

Cuevas afirma que tras la división de la CJM en dos facciones se conformaría una central estudiantil independiente, desligada del gobierno y del partido oficial. Con la fragmentación de la FECSM, las ENR del CNP se sumaron al proyecto de construcción de la Central Nacional de Estudiantes Democráticos (CNED), (Cuevas, 1984: 157). El PCM realizó en Morelia, del 15 al 17 de mayo de 1963, la I Conferencia de la CNED, en la cual fue emitida la Declaración de Morelia. Ahí participaron las ENR del CNP. A la II Conferencia de la CNED acudieron representantes del CNP integrado por 10 ENR de El Mexe, Hidalgo; Aguilera, Durango; Palmira, Morelos; Panotla, y Xocoyucán, Tlaxcala; Cañada Honda, Aguascalientes; Saucillo y Salaices, Chihuahua; San Marcos, Zacatecas y Santa Teresa, Coahuila.5

A finales de 1964, la FECSM con Heliodoro Ramos Venegas ratificó la unidad de las ENR en la FECSM, pero continuó sin desprenderse plenamente de la CJM. Sin embargo, advirtió en una reunión en El Mexe que la facción comunista organizaba el Congreso de Hecelchakán y pretendían apoderarse de la FECSM o dividirla. El resultado fue la expulsión de líderes estudiantiles comunistas de la FECSM. En dicho congreso transitaron hacia una nueva dirigencia que abrazó finalmente una militancia en el movimiento estudiantil democrático que encabezaba la Juventud Comunista (López, 2016: 181).

La tendencia de algunas normales rurales de aproximarse a la CNED fue impulsada por varios sucesos. A fines de 1964, el gobernador de Chihuahua, Práxedes Giner declaró que los internados de las normales rurales eran guaridas de comunistas, y encarceló a estudiantes. Así“la Juventud Comunista del PCM se apropió de la FECSM, votando la mayoría de los dirigentes estudiantiles durante el Congreso de Hecelchakán en mayo de 1965 para ingresar a la CNED” (Cuevas, 1984: 85).

Entre las causas que llevaron a los dirigentes estudiantiles a simpatizar con la izquierda fueron varias. En los años cincuenta surgió un movimiento agrario encabezado por Rubén Jaramillo en Morelos, que protestó por la imposición del partido oficial y la violencia caciquil. En 1962 fue eliminado, y el terreno se abonó para que se gestaran las guerrillas. Fue un hecho que marcó a la izquierda e inspiraría a los jóvenes activistas (Castellanos, 2007).

El 23 de septiembre de 1965, un grupo de estudiantes, maestros normalistas y campesinos crearon el primer foco guerrillero, inspirado en el manual de guerra de guerrillas del Che Guevara y en el asalto al cuartel de Moncada, Cuba, por Fidel Castro el 23 de julio de 1953. Hicieron el asalto relámpago en un cuartel militar de la población rural de Madera, Chihuahua. Liderados por Pablo Gómez, médico y profesor normalista, y Arturo Gámiz un joven maestro que denunció la situación de los campesinos y participó en la guerrilla rural. Murieron en el intento, pero ese hecho inspiró a posteriores organizaciones chihuahuenses, así como a la mayor guerrilla urbana mexicana que nombró a la Liga Comunista 23 de Septiembre en honor a esa fecha. El ataque fallido produjo una onda expansiva que transcendería para convertirse en símbolo de lucha armada de otros jóvenes del país (Castellanos, 2007).

El germen guerrillero fue atribuido a la ENR de Salaices, y creyeron que se expandiría por todas las del país. Los estudiantes, indignados, exigieron peticiones económicas y educativas. Para octubre de 1965, los líderes estudiantiles se reunieron en la Normal de Saucillo, donde repudiaron a Giner por su política anticampesina, causante de los sucesos de Madera,“participando más activamente en la integración de la CNED” (Cuevas, 1984: 85). Los dirigentes de las ENR decidieron tomar acción en las movilizaciones que la Juventud Comunista venía convocando desde 1963.

A finales de los cincuenta y principios de los sesenta, mientras obreros y magisterio eran reprimidos, los campesinos de Morelos, Sonora, Nayarit, Baja California y Chihuahua se lanzaron a una lucha por las tierras. En Chihuahua, como en otros estados del país, la pugna agraria había cobrado impulso con el apoyo del alumnado y el magisterio de las ENR. La modalidad de activismo colectivo más recurrente en Chihuahua fue la toma de tierras, y en 1963 proliferó con la participación de la Unión General de Obreros y Campesinos de México (UGOCM), otros partidos políticos y escuelas normales que invadían predios latifundistas. Campesinos y estudiantes irrumpían. En la ENR de Saucillo los normalistas encabezaban las acciones. Las ENR eran espacios en que había estudiantes muy politizados que hacían circular literatura comunista. Otras organizaciones ya se habían relacionado con estudiantes y maestros rurales de Sonora, Durango, Guanajuato, Guerrero, Estado de México, Morelos, Chiapas, Yucatán y Chihuahua. En los estados del sur apenas se gestaba el proceso de insurrección (Castellanos, 2007).

En Guerrero los estudiantes de Ayotzinapa iniciaron un movimiento ante la amenaza del gobierno local de clausurar esa normal. Cuando Lucio era dirigente de la ENR, convocaba a los estudiantes a la huelga universitaria y a otros movimientos sociales. A Cabañas lo invitaron a sumarse al movimiento de la Liga 23 de Septiembre, pero en ese momento, como militante de las Juventudes Comunistas y líder de las ENR, lo consideró radical.

En Guerrero la guerrilla rural tuvo un desarrollo más amplio que en otras entidades. La actividad armada de Lucio Cabañas y Genaro Vázquez se debió al cacicazgo local, los fraudes electorales y la miseria campesina. Genaro tomó las armas por la violencia institucional a la que fue sometida su organización y también como resultado del contexto internacional (Barrera y Sarmiento, 2008: 657). A partir de 1967, luego de la masacre de Atoyac, Lucio decidió cristalizar la idea de organizar un grupo armado y lanzarse a la lucha guerrillera, pues consideró que los canales institucionales se habían cerrado. En su etapa de estudiante y durante su estancia en la escuela de cuadros del PCM había conocido las experiencias guerrilleras que desde finales de los cincuenta prosperaban en América Latina. La lucha de Genaro era nacionalista y el objetivo de Lucio era instalar un régimen socialista.

En 1965 las ENR se declararon en huelga con la exigencia de que se mejoraran los servicios asistenciales, materiales, de enseñanza y de infraestructura. La SEP respondía parcialmente a las peticiones y empezó a elaborar una estrategia para solucionar la problemática de las normales. Desde 1963 se conocía la amenaza de cerrarlas y entregarlas a los gobiernos estatales, es decir, que la federación dejaría de otorgarles financiamiento.6

Hacia noviembre de 1965 hubo un encuentro entre el Comité Central de lucha de la CNED y el comité de la FECSM en la normal de Panotla, Tlaxcala. Acordaron la unidad para el movimiento nacional (Peláez, 1980). Las ENR se unieron en la FECSM, en el Congreso Constituyente de la CNED en abril de 1966.7 Mario Aguilera Dorantes, Oficial Mayor de la SEP, impidió desde 1963 el posible acercamiento entre la FECSM y el CNP-ENR. Las acciones emprendidas antes de la sucesión presidencial de 1964 en contra de las ENR del norte del país, condujeron a Aguilera a considerar necesaria la unidad, aunque existiera el peligro de que la facción comunista que dirigía al CNP-ENR llegara a dominar la FECSM unificada (López, 2016: 160).

El año de 1966 fue clave en el desarrollo del movimiento estudiantil mexicano. Lo acontecido en Morelia fue un antecedente de lo que transcurriría dos años después en la Ciudad de México. Las normales de Tiripetío y La Huerta, Michoacán, se sumaron (Zermeño, 1978 y Guevara, 1988). Como parte de las acciones del gobierno autoritario, los dirigentes del PCM y de la CNED sufrieron persecución y encarcelamiento; los estudiantes universitarios y normalistas rurales reclamaron la liberación de los presos políticos.

La FECSM, presidida por Antonio Torres Valle, apoyó a los estudiantes de Morelia en el paro nacional que convocaron para secundarlo en las normales rurales. Solo respondieron las ENR de Atequiza, Jalisco; Salaices, Chihuahua y Aguilera, Durango. Consideraron que todo paro entre los estudiantes de las normales calendario A no daría resultados por estar en periodo de exámenes finales, pero sí en las de calendario B donde podía prosperar algún movimiento. Enviaron propaganda de la CNED a todas las normales rurales mientras preparaban su pliego petitorio para iniciar la agitación en todo el sistema de educación normal rural en enero de 1967.8

En el XXI Congreso de San Diego Tekax, Yucatán, de 1967, el comité encabezado por Matías Rodríguez confirmó la militancia oficial de la FECSM en la CNED, al ocupar este la secretaría de Acción Campesina de dicha central de estudiantes democráticos. Con la unidad de las ENR, la JC logró controlar todas las sociedades de estudiantes. La militancia de la FECSM en la CNED cambió el discurso político y, en consecuencia, la relación con las autoridades educativas del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz.

A principios de 1967, la CNED organizó la “Jornada por la Democratización de la Educación Superior” e invitó a los líderes normalistas. Las ENR venían haciendo su propio movimiento y manifestando sus demandas; mientras tanto, el gobierno, la SEP y la Dirección General de Educación Normal (DGEN) estaban preparando algunos cambios. A mediados de 1967 realizaron la “Asamblea Nacional de Educación Normal”, que propuso una reforma educativa para reestructurar las normales rurales. Proponían orientar la preparación vocacional de los jóvenes del campo y encaminarlos hacia una formación técnica y no ver la carrera de maestro rural como única opción de estudios. Las autoridades argumentaron que existía sobre-demanda estudiantil. Planearon suprimir o transformar el ciclo secundario y crear secundarias rurales técnico-agrícolas, y sustituir las ENR por Centros de Educación Normal Rural.9

El secretario de la SEP, Agustín Yáñez, planteó ofrecer alternativas a los alumnos que egresaran del ciclo secundario de ENR para seguir otras carreras.10 Propuso que ingresaran en otras instituciones, al Instituto Politécnico Nacional y a la Escuela Nacional de Agricultura. La SEP planeaba eliminar los internados, otorgar becas en efectivo y agregar un año al ciclo profesional (normal), medidas para terminar con los problemas estudiantiles y las huelgas. Estos anuncios provocaron la desconfianza de los estudiantes normalistas rurales.

Mientras tanto, la Juventud Comunista había promovido una campaña de reclutamiento de jóvenes militantes entre agosto y octubre de 1967 en universidades y normales (Cuevas, 1984: 87). El año de 1968 inició con una apretada cadena de luchas estudiantiles. La CNED se recuperó de la detención de líderes en 1966 y amplió su influencia con presencia en las ENR. El 3 de febrero de 1968 fue bloqueada la“Marcha por la Libertad” a la que se había convocado y que iría de Guanajuato a Morelia. La CNED buscaba reactivar sus acciones en provincia. En mayo realizó un segundo congreso en la Ciudad de México y convocó nuevamente a la movilización (Tecla, 1994: 29). A principios de ese año el enfrentamiento de las normales rurales con las autoridades educativas se reavivó y representantes de las ENR pasaron a ocupar el Consejo de Vigilancia de la CNED a partir del congreso de mayo (Cuevas, 1984: 116). Las normales rurales se habían convertido en los peones de lucha más fieles de la CNED, pues “desde 1965 constituían la columna vertebral de dicha organización”, al aportar recursos para las movilizaciones.11

Antes de que estallara el movimiento estudiantil de julio-octubre de 1968, los normalistas rurales ya estaban movilizados. Las ENR, mediante la FECSM y convocados por la CNED, en febrero participaron en la Marcha de la Libertad, que desembocó a una huelga general por demandas económicas. Las autoridades cumplieron las peticiones y les dieron un ultimátum de no sumarse ni provocar agitaciones.

En mayo de 1968 se celebró el XXII Congreso de la FECSM en la ENR de Mactumactzá, Chiapas. Los normalistas expusieron algunas demandas educativas, denunciaron una crisis en el sistema educativo y en las ENR, defendieron una reforma a la educación normal y se pronunciaron a favor de una educación científica, democrática y popular, de acuerdo con sus estatutos. A esta reunión asistieron Rolando Waller de la CNED y Celso Garza de la JCM, lo cual demuestra la línea que siguió la FECSM.12 Pero las ENR fueron investigadas; la Dirección Federal de Seguridad pidió informes de matrícula, directores y comunidades que rodeaban las escuelas. Hacia 1968 funcionaban 29 normales rurales, ocho de mujeres y 21 de hombres, con una matrícula cercana a los 10 000 estudiantes normalistas rurales, es decir, 7 253 alumnos y 2 434 alumnas, lo cual representaba un contingente numeroso.13

Login Form